Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 17 de octubre de 2009

18 DE OCTUBRE 2009

PALABRA DE DIOS

ISAIAS 53,10-11
10 Quiso Yavé destrozarlo con padecimientos,
10 y él ofreció su vida como sacrificio por el pecado.
10 Por esto verá a sus descendientes y tendrá larga vida,
10 y el proyecto de Dios prosperará en sus manos.
11 Después de las amarguras que haya padecido su alma,
11 gozará del pleno conocimiento.
11 El Justo, mi servidor, hará una multitud de justos,
11 después de cargar con sus deudas.

SALMO 33,4-5,18-20,22


4 Pues recta es la palabra del Señor,
y verdad toda obra de sus manos.
5 El ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su gracia.
18 Está el ojo del Señor sobre los que le temen,
y sobre los que esperan en su amor,
19 para arrancar sus vidas de la muerte
y darles vida en momentos de hambruna.
20 En el Señor nosotros esperamos,
él es nuestra defensa y nuestro escudo;
22 Venga, Señor, tu amor sobre nosotros,
como en ti pusimos nuestra confianza.

HEBREOS 4,14-16

14 Tenemos, pues, un sumo sacerdote excepcional, que ha entrado en el mismo cielo, Jesús, el Hijo de Dios. Esto es suficiente para que nos mantengamos firmes en la fe que profesamos.
15 Nuestro sumo sacerdote no se queda indiferente ante nuestras debilidades, pues ha sido probado en todo igual que nosotros, a excepción del pecado.
16 Por lo tanto, acerquémonos con plena confianza a la sede de la gracia, a fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno.

MARCOS 10,35-45«
35 Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»
36 El les dijo: «¿Qué quieren de mí?» 37 Respondieron: «Concédenos que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria.»
38 Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que yo estoy bebiendo o ser bautizados como yo soy bautizado?»
39 Ellos contestaron: «Sí, podemos.» Jesús les dijo: «Pues bien, la copa que voy a beber yo, la beberán también ustedes, y serán bautizados con el mismo bautismo que voy a recibir yo; 40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí el concederlo; eso ha sido preparado para otros.»
41 Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron con Santiago y Juan. 42 Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. 43 Pero no será así entre ustedes. Por el contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el servidor de todos, 44 y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos.
45 Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.»

HOMILIA

¿Por todos? ¿Ha venido a dar su vida por todos? ¿Y por los terroristas y los violadores, por los ladrones y por los ateos y por los que no saben lo que quieren en la vida...? ¿Por todos...?
Me temo que sí. Jesús vino para que todos tengamos vida y vida en felicidad. Quizás la gente que no ha descubierto a Dios todavía no ha saboreado la alegría de sentirse hermano de los otros, ahí está su pena y su tristeza, muchos viven odiando o amargados que es lo mismo que vivir sin ser feliz. Ese es nuestro testimonio de creyentes en el mundo de hoy: Tenemos que ser testigos del amor de Dios que nos hace ser servidores de los demás.


Cuando alguien me decía que quería vivir como "los primeros cristianos..." , la verdad es que me daba risa, porque siempre venía a mi mente este evangelio de hoy. Aquellos discípulos que convivieron con Jesús, que escucharon en directo su voz y compartieron con Él el pan; que vieron sus milagros... no eran mejores que nosotros, casi les diría que no destacaban por su gran fe ni por su afán de servicio a los demás. Una cosa es estar con Cristo y otra bien distinta es seguir a Cristo. Creo que aquellos apóstoles en este día se quedaron en lo primero. Tenían la mentalidad de cualquier ser humano. Buscaban los mejores puestos no el amar más. Creían pero en claves de recompensa. Pensaban pero en actitud de recoger el fruto. Así somos las personas cuando el Señor no ha llegado a nuestro más íntimo yo.


No nos engañemos, a todos nos gustan que nos reconozcan nuestro trabajo. A mí desde luego que me encanta. Sé que una persona es en verdad trabajadora cuando me agradece el trabajo que haces por ella. Sólo los trabajadores saben valorar el trabajo del otro. La diferencia en la vida cristiana es que nuestro trabajo no tiene que ir unido sólo a las expectativas de reconocimiento humano. Puede ser que los demás no descubran tus luchas y trabajos, tus sacrificios y preocupaciones, pero ¡qué bueno es gastar la vida por los demás sin interés, sin buscar recompensa! Sólo Dios y tú saben el valor de cada cosa que has hecho por los otros. El amor de Dios será tu salario y tu recompensa, tu sindicato y tu reivindicación más urgente.

La gloria humana oscurece la gloria de Dios. Si te mueves en criterios humanos no entenderás. Hay que "nacer de nuevo". Muchas veces en nuestra oración diaria hacemos como aquellos apóstoles, le decimos a Dios cuáles son nuestras propuestas, qué es lo que debe hacer, en lugar de ser nosotros quienes nos dejemos hacer por Dios.


Los otros discípulos se enfadaron con ellos porque buscaban preferencias. No crean ustedes que pensaban que era inoportuno pedirlas, sino porque cada uno la deseaba para sí, con lo que los diez demostraron también su ambición. Jesús aprovechó la ocasión para amonestarles a todos.


Muchas veces en nuestra querida Iglesia vemos ejemplos de personas que quieren sobresalir por encima de los demás. No hace mucho me decía una mujer que se había acercado a la parroquia que tuviera cuidado, que yo estaba hablando "con una seglar..." Aquella buena mujer estaba entendiendo que ser "seglar" era algo así como un cargo en la Iglesia. Yo le contesté que yo soy un aprendiz de cristiano.


La gente cuando mira a la Iglesia lo hacen con criterios sólo humanos, de esta manera los sacerdotes son "destinados", el ser "obispo" o "vicario" es un cargo muy importante, y no les digo nada eso de ser Papa... Me decía un seglar, que era muy amigo de mi obispo y que si yo necesitaba algo de él que se lo dijera, que él intercedería por mí ante el monseñor... Yo le dije que tenía una recomendación más fuerte: mi amor a Dios y a la Iglesia, y una cordial cercanía a mi pastor.


Tenemos que marcar en nuestra vida eclesial diaria que los oficios en la Iglesia no son puestos de dominación sino responsabilidades de servicio. Los que son más serviciales y, por ello más útiles, son los más honorables. Para darnos ejemplo es el propio Jesús quien se pone de modelo. Él tomó la forma de esclavo y vino a servir no a ser servido.

Ojalá sepamos transmitir a los hermanos y hermanos que el servicio, en especial a los más débiles y necesitados de la sociedad, es el camino de hacer presente a Dios en nuestro mundo. Cuando nos encontramos ante nuestro Señor, no nos preguntará ni los dogmas, ni la Biblia, ni los mandamientos ni siquiera los sacramentos, sino cómo los hemos vivido en actitud de servicio y disponibilidad. Me pregunto cómo todavía hay cristianos solamente preocupados por la pureza doctrinal cuando en realidad el Evangelio nos invita a la pureza de vida y de corazón...


Sólo puede servir en cristiano a los demás quien tiene el amor como motivo de su vida. La autoridad, según Cristo, está en servir a los hermanos.


Cuando era pequeño era menos idealista que ahora. Quería entregar mi vida a los demás. ¿Quizás podrían fusilarme en lugar de otro? ¿Quizás podría asumir la enfermedad incurable de alguien...? Pero no, Dios tenía otros proyectos para mí, y me dejó lo más difícil: entregar la vida día a día con la misma ilusión, entrega y amor que el primer día. Ahora han pasado los años y aunque no sé si llegaré a mayor, sé que con la ayuda de Dios, trataré de mantenerme en el primer amor.


Con frecuencia les digo a los hermanos y hermanas de la parroquia donde ejerzo mi ministerio que me ayuden a ser un buen servidor. Que me digan los fallos y los desaciertos para, dándome cuenta, los cambie. Sé que todavía me queda mucho para entregarme, no soy aún el hombre que me gustaría ser, pero sé que en estos años el camino no me ha cansado ni desalentado. La mejor manera de gastar la vida es saber que todo lo que uno ha vivido ha merecido la pena, que hizo cada cosa en su momento y que no dejó temas pendientes para un mañana que no llegará. El tiempo de Dios se llama "ahora".


Los apóstoles querían privilegios para el futuro. Pobres de nosotros si en el presente no descubrimos que dándonos, a ejemplo de Jesús, es nuestra mejor recompensa, nuestro mejor reconocimiento.
Me doy cuenta que estoy todavía por hacer... Definitivamente Jesús también murió para que yo tuviese vida plena... Gracias Señor.

ORACION

Señor, tus palabras, como las de hoy, dan vuelta a nuestra vida. No es que sean difíciles sino que generalmente no las entendemos como Santiago y Juan, con toda la buena voluntad que tenían de seguir a Jesús. Pero eso les llevó a la envidia de los discípulos, tal vez porque ellos pensaban lo mismo, ocupar un puesto de honor al lado de Jesús.

Pero él va al centro del problema y que nos va a llevar a la incomprensión, la división y la lucha, Pero la espada en acción, que es la misma Palabra de Jesús es la que me encuentra hoy en frente a Jesús. Me imagino, que como yo, Santiago y Juan y los otros diez, nos dimos cuenta que era eso de entregar y perder la vida, y Jesús le dio un tono corporal, porque seguirlo en ser sus apóstoles supone las persecuciones e incluso el martirio. Todos ellos murieron mártires para hallar y afianza la vida espiritual, la vida de discípulos, la vida de la comunidad. Eso es lo que ellos y yo no hemos entendido complemente, porque dependemos de su familia, porque él me ha entregado su vida, la vida de aquel que vino para que la tuviéramos en plenitud. Amén.

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