Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 30 de octubre de 2009

OCTUBRE 30, 2009

PALABRA DE VIDA
ROMANOS 9,1-5

Quiero hablarles en Cristo; todo será verdad y no miento, tal como mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. 2 Siento una tristeza muy grande y una pena continua,
3 hasta el punto que de searía ser rechazado y alejado de Cristo en lugar de mis hermanos; me refiero a los de mi raza. 4 Ellos son los israelitas, a quienes Dios adoptó; entre ellos descansa su gloria con las alianzas, el don de la Ley, el culto y las promesas de Dios.
5 Suyos son los grandes antepasados, y Cristo es uno de ellos según la carne, el que como Dios está también por encima de todo. ¡Bendito sea por todos los siglos! Amén.
SALMO 147,12-15,19-20
12 ¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
12 a tu Dios alaba, oh Sión!
13 El refuerza las trancas de tus puertas
13 y bendice a tus hijos en tu seno;
14 guarda en paz tus fronteras,
14 te da del mejor trigo en abundancia.
15 Si a la tierra envía su mensaje,
15 su palabra corre rápidamente;
19 A Jacob le revela su palabra,
19 sus leyes y sus juicios a Israel.
20 Con ningún otro pueblo ha actuado así,
20 ni les dio a conocer sus decisiones.
20 ¡Aleluya!

LUCAS 14,1-6

1 Un sábado Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes, y ellos lo observaban.
2 Por casualidad había delante de él un hombre que sufría de hinchazón.
Lc 13,15
3 Jesús preguntó a los maestros de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido por la Ley curar en día sábado o no?» 4 Pero ninguno respondió. Jesús entonces se acercó al enfermo, lo curó y lo despidió. 5 Después les dijo: «Si a uno de ustedes se le cae su burro o su buey en un pozo en día sábado, ¿acaso no va en seguida a sacarlo?» 6 Y no pudieron contestarle.
HOMILIA
Romanos 9,1-5: “El Espíritu Santo confirma mi testimonio” Salmo 147: Glorifica al Señor, Jerusalén. Luc as 14,1-6: “¿Está permitido sanar en sábado, o no?”
La hidropesía es una anormal acumulación de agua. Mientras el tránsito normal de líquidos favorece nuestra salud, la acumulación la pone en riesgo. El agua que consumimos no se queda ni reposa. Hidrata, tonifica y da vida. Pero si no hace eso, si se estanca, nos ahoga. Eso era lo que pasaba con la interpretación de la Ley en aquel tiempo. La Ley fue puesta como el agua, como fuente de vida. Debía transformar la vida del pueblo, tonificarla y fortalecerla. Por el contrario, el estancamiento conducía a un estado deplorable de conformismo e inmovilidad que amenazaba la existencia misma del pueblo. El hidrópico sanado representa a esa parte del pueblo dispuesta a hacer la terapia del agua que fluye, de la Ley que inspira, de la vida que se transforma. El hidrópico debía vencer las limitaciones de una interpretación demasiado estrecha y fundamentalista de la Ley, para poder ponerse en contacto con la fuente del agua viva. Si con frecuencia estamos dispuestos a acomodar la ley a nuestras necesidades, cuánto más esfuerzo interpretativo debemos hacer para que esa ley no se convierta en un lazo que nos ahogue. Jesús aplica así un principio de interpretación que lleva al ser humano hacia la vida plena, en lugar de detenerlo en los recovecos de las rúbricas y preceptos interminables.
El agua es como entender lo que pasa en nosotros cuando volcamos sobre nuestra vida la enseñanza de Jesús, esta la historia de Pablo al introducirnos en la carta a los Romanos. Nos expone un tema: la drama de Israel en la historia de la salvación. Ahora comenzamos a leer los capítulos 9 al 11 y nos llevará más tarde a la parte exhortativa en los capítulos 12 al 16. No es nada nuevo en Pablo, hemos salido de los capítulos 1 al 8, lo podíamos llamar la parte dogmática de la carta. Pablo parte de un término personal y autográfico. Al comienzo del capítulo 9 nos dice, algo autográfico: “Me invade una gran tristeza y es continuo el dolor de mi corazón (2) Es una clave, aunque no la única de la lectura de los tres capítulos (9 al 11). Pablo no puede olvidar sus orígenes, su pertenencia a su pueblo elegido, su tradición judía. Eso nois hará entender la personalidad y espiritualidad de Pablo, nos dice, “Desearía, incluso, verme yo mismo separado de Cristo como algo maldito para el bien de mis hermanos de raza.” (9,3) Pablo nos dice algo que nos admira, se refiere al pueblo judío al decir, “de ellos, en cuanto hombre, procede Cristo.” (9,5) El mismo amor que une a Pablo a su pueblo lo une a partir de ahora, de una manera definitiva e inseparable, a Jesucristo, su Señor.
Eso nos lleva a entender el evangelio, sucede en el marco de un banquete, donde Lucas nos presenta a Jesús aceptando una invitación para comer, y eso revela un rasgo simpático de Jesús, siempre atento a los otros y deseoso de la compañía de los demás Es un modo con que Lucas pretende subrayar la humanidad de Jesús, captada en una de sus expresiones más delicadas. Esta vez, es Jesús quien provoca a los maestros de la Ley y a los fariseos sobre la licitud o no de curar en sábado. Al querer proceder a curar a un hidrópico. Jesús desea despejar el campo de toda objeción previa. Jesús hace frente a sus adversarios y los derrota, no es el análisis de los artículos de a ley, sobre cuya base hubieran podido responder con “no” seco, sino en campo de la observancia práctica de la ley. Los judíos se quedan callados, permanecen mudos (4)

El silencio es a buen seguro embarazo, pero también indicio de un deseo de revancha, por eso lo repite Lucas dos veces. Pero Jesús supera con elegancia esta situación y laqnza un segundo ataque, provocándoles así: “?Quién de vosotros, si un hijo o un buey cae en un pozo, no lo saca inmediatamente aunque sea en sábado? (5) De este modo Jesús redimensionando el valor del sábado como sábado, ratifica su invitación-mandato a la caridad y a la benevolencia con el prójimo. En el fondo, invita a todo el mundo a encontrar la verdadera libertad en la caridad.

La primera lectura de Pablo hoy, precisamente por el tema que toca, un carácter de extrema actualidad. En efecto, todos nos sentimos fuertemente provocados a considerar la relación entre el cristianismo y judaísmo de un modo tal vez ás apremiante que antes. No es, no debe ser, una moda, sino la respuesta a una exigencia profunda, arriesgada en nuestro credo y en la historia de la salvación. No se trata tampoco de un tema que debamos considerar de una manera abstracta y académica, sino de una relación vital que interesa a nuestras personas y a nuestras comunidades.

Israel sigue siendo hoy como siempre la “raíz santa” (Romanos 11,16) puesta por Dios de una vez para siempre para llevar a cabo su proyecto de salvación a favor de toda la humanidad. En esta raíz que también ha conocido un momento de crisis e infidelidad, Dios pretende injertar cualquier otra rama con el fin de favorecer una mayor abundancia de frutos. Estos frutos son, naturalmente, los dones salvíficos con que el mismo Dios, por medio de Cristo Jesús, quiere asegurar a todos.

Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y a vivir hoy la Palabra: (Romanos 9,5) “Cristo está sobre todas las cosas y es Dios bendito por siempre..”

ORACION

Señor Jesús, haz que el dolor de Pablo sea también el nuestro. Tú que puedes presumir de una descendencia directa de David, enséñanos a reconocer, con alegría y gratitud, que en las raíces del cristianismo se encuentra la tradición judía. Ayúdanos a disipar las nubes que todavía nos separan de nuestros hermanos mayores para que en ti podamos encontrarnos en el único redil.
Espíritu Santo, haz que nuestros orígenes comunes venzan toda división. Tú, que eres el Amor y como verdadero amante sabes dar y perdonar, enséñanos a ver en los hermanos cristianos todavía separados a nuestros prójimos más prójimos. Haz que sepamos reconocernos como don recíproco y que consigamos aliviar y curar las heridas que nos hemos infligidos a lo largo de la historia,
Padre, haz que todos nosotros seamos uno. Tú, que eres el creador de todos, ayúdanos a destruir los prejuicios que nos aprisionan y no nos permiten abrirnos a las otras religiones. Haz quw todos seamos capaces de escuchar los mensajes de salvación, de fraternidad y de paz que llegan a nosotros desde todas las partes del mundo.

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