Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 6 de octubre de 2009

Octubre 7, 2009

TIEMPO ORDINARIO
OCTUBRE 7,2009

JONAS 4,1/11
A Jonás esto no le gustó nada, y se enojó.
2 Se dirigió a Yavé y le dijo: «Ah, Yavé, es exactamente lo que yo preveía cuando estaba todavía en mi tierra, y por esto traté de huir a Tarsis. Yo sabía que tú eres un Dios clemente y misericordioso, paciente y lleno de bondad, siempre dispuesto a perdonar.
3 Oh Yavé, te ruego que tomes mi vida, pues ahora es mejor para mí morir que vivir.»
4 Yavé le contestó: «Jonás, ¿crees tú que tienes razón para enojarte así?»
5 Pero Jonás salió de Nínive y se hizo una cabaña al este de la ciudad, para ver lo que sucedería a la ciudad. 6 Entonces Yavé Dios hizo brotar una planta de ricino que creció por encima de Jonás para dar sombra a su cabeza y así calmarlo de su enojo. Jonás se alegró mucho por la planta. 7 Pero al día siguiente, al amanecer, Yavé mandó un gusano que malogró la planta y la secó. 8 Al salir el sol, Yavé hizo soplar viento caliente desde el este.
8 El sol acaloró tanto a Jonás que éste se desmayó. Se deseó la muerte y dijo: «Mejor es morir que vivir.» 9 Entonces Yavé le preguntó: «¿Te parece bien enojarte por este ricino?» Jonás respondió: «Sí, tengo razón para estar enojado hasta el punto de querer morir.»
10 Yavé le replicó: «Te afliges por un ricino que no te ha costado trabajo alguno y que no has hecho crecer, que en una noche ha nacido y en una noche ha muerto.
11 ¿Cómo, pues, yo no voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir el bien y el mal, y gran cantidad de animales?

SALMO 86,3-6,9-10

3 Tú eres mi Dios; piedad de mí, Señor, que a ti clamo todo el día.
4 Regocija el alma de tu siervo, pues a ti, Señor, elevo mi alma.
5 Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con los que te invocan.
6 Señor, escucha mi plegaria, pon atención a la voz de mis súplicas.
9 Todos los paganos vendrán para adorarte y darán, Señor, gloria a tu nombre.
10 Porque eres grande y haces maravillas, tú solo eres Dios.

LUCAS 11,1-4

1 Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al ter minar su oración, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
2 Les dijo: «Cuando recen, digan:
Padre, santificado sea tu Nombre,
venga tu Reino.
3 Danos cada día el pan que nos corresponde.
4 Perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos
a todo el que nos debe.
Y no nos dejes caer en la tentación.»


HOMILIA


A diario rezamos el ‘Padrenuestro’. Si estamos afligidos, para hallar consuelo; si estamos felices, para agradecer al Señor. Esta sencilla oración nos acompaña desde la infancia y nos descubre el camino de la vida como discípulos del Señor. Esta oración, en su particular sencillez, condensa toda la espiritualidad cristiana y nos convoca a vivir una experiencia de Dios que transforme nuestra persona y nuestros vínculos con el prójimo y con la naturaleza.

La oración comienza con un reconocimiento explícito y afectuoso de Dios como Padre. En los albores del Antiguo Testamento, el Génesis nos lo hace descubrir como creador, dador de bendición y de promesa. El Exodo nos descubre a ese Dios que sale en rescate de su pueblo y lo libera de la esclavitud para llevarlo a una vida nueva. El mismo Dios que orienta a su pueblo para que viva en armonía y respeto cumpliendo sus mandamientos. El Levítico nos muestra el camino de santidad que abre el vivir la voluntad de Dios. El libro de los Números nos permite ver al Dios que marcha entre su pueblo animando la vida en medio de la conflictividad cotidiana. El Deuteronomio nos revela esa ley que Dios ha manifestado en el Sinaí y ha escrito en nuestros corazones. Más tarde, Jesús nos revelará el rostro de un Dios que es misericordia y que se manifiesta como un padre solícito y amoroso.

Jesús en el Evangelio nos muestra quién es él. Pero tuvimos que pasar por toda la experiencia del pueblo para poder ver en Jesús, que Dios es Padre y siempre lo ha sido, pero él es la manifestación del Padre Dios. Jonás comienza a experimentar a este Dios de una manera distinta. Aunque sabemos porque Jonás va a Nínive, va a proclamar a todos los vientos que Nínive será destruida. Las excavaciones arqueológicas nos han mostrado que Nínive era una ciudad amurallada de 12 kilómetros, no la descripción que hace el libro de Jonás. Los ninivitas escuchan a Jonás. Dios toma la misma actitud del pueblo, se convierte y “vuelve atrás”, lo mismo Dios “se vuelve a tras” y suspende el castigo. Es un Dios que se muestra piadoso y misericordioso no solo con Israel, sino con todos los hombres, con toda ciudad o pueblo: La salvación de Israel depende de la salvación de todos los pueblos. Pero la predicación de Jonás responde a predicación dirigida a los grupos más sectarios de Israel, en nombre de la elección divina, estaban más dispuestos a condenar que a convertirse. También nosotros.
Por eso vemos a Jonás enfadado: tenía razón cuando se negó ir a Nínive, pues sabe muy bien “que Dios es un Dios clemente y co pasivo, paciente y misericordioso, que se arrepiente del mal. Jonás conoce muy bien estas esplendidas cualidades de Dios, esos nombres de Dios, esta naturaleza de Dios, estos nombres de Dios, pero no eswtá de acuerdo con él. Sus ideas son las del medio en que vive, no son las de Dios. Y por eso es mejor no tener cuentas on él. Pero Dios es misericordioso aún con su profeta, testarudo9 y quiere ser también misericordioso con todos los que quieren imponerle sus puntos de vista, incluso Jonás. Dios quiere convertir incluso a Jonás, y por eso recurre a todas las astucias pedagógicas de su dominio sobre la naturaleza. Y le dice a Jonás, “?Y no voy a tener compasión de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que aún no distinguen entre el bien y el mal? ¿Acaso Dios no es libre?
En el Evangelio el pensamiento de Dios es nos muestra claro. No basta con hacer y escuchar es menester orar, y orar de manera justa a partir de la visión justa de Dios. Jesús al enseñarnos a orar, nos enseña que al Dios que nos dirigimos es un “papá” que da su Reino a quien se lo pida con confianza. El Padrenuestro nos ha llegado en dos versiones de Lucas y Mateo. La primera, que leímos hoy es más breve, mientras que la segunda más larga, y es la que adaptamos en la Iglesia. Sin embargo la inspiración es única, porque ambas invocan la glorificación del Padre a través de la venida de su Reino en la historia. Ambas piden el alimento suficiente para cada día y el perdón y la misericordia de las culpas. Las peticiones son necesarias porque el hombre está expuesto a diario al peligro de la tentación, esto es el peligro del fracaso definitivo y de perder el gran y insustituible don del Reino.
En el Padrenuestro aparece el sentido de Dios y el sentido del hombre, de la infinita bondad del Padre y de la limitación de la criatura, necesitado de todo. Pero nada puede cancelas lo que dice al principio sencillo y alentador, inolvidable, del comienzo de la oración, “Abbá, papá.”

Jonás no se da cuenta de su enojo. Dios quiere que le amemos como Padre, quiere que le pidamos perdón y ayuda en los momentos de la prueba, quiere que no nos cansemos de recordar a todos que es misericordia y que está dispuesto al perdón, incluso a Jonás. Por eso se nos recuerda repetir con frecuencia y vivir hoy y siempre la Palabra, su Palabra: Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad.

ORACION

Oh mi Señor, tú eres bueno y paciente, lento a la ira y misericordioso: hoy te pido que me infuendas tu Espíritu, para que yo pueda tener un corazón semejante al tuyo y aprenda a obrar y a orar según el ejemplo que nos has dado en tu hijo, Jesús.

Sabes que yo también caigo con frecuencia en el error, pero no me condenas, no dejas que sea presa de la tentación. Cada vez me das el perdón. Perdona mi pecados, pero que yo pueda hacer lo mismo con mis hermanos, aun cuado eso signifique humillarme ante ellos, demoler el muro de mi orgullo, arriesgarme a sentirme rechazado por ellos.

Ayúdame a tener un corazón humile, que no sólo sepa ser misericordioso, sino que no juzgue ni condene a niguno de los que se equivocan. Rompe mis defensa, desgarra los diagrama que ofuzcan loa luz que viene de ti, haz resonar en mi oído interior las fascinación de tu voz. Concédeme un corazón tan gran que se equivocan y, de que que no me canse nunca de suplicarte por tus hijos que se equivocan y, sobre todo de alabarte, bendecirte y agradecerte la ilimitada misericordia que muestras a todos indistintamente. Amén.


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