Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 7 de octubre de 2009

OCTUBRE 10, 2009

LECTURA DE LA PALABRA DIOS

OCTUBRE 10, 2009


JOEL 4,12-21
12 Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat, porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
13 Metan la hoz, pues los sembrados están maduros, vengan y pisen, porque el lagar está lleno y las cubas desbordan, ¡tan grande es su maldad! 14 Multitudes y multitudes en el Valle de la Decisión, porque está cerca el día de Yavé en el Valle de la Decisión.
15 El sol y la luna se oscurecieron y las estrellas retiraron su resplandor.
16 Yavé ruge desde Sión y desde Jerusalén hace oír su voz. Los cielos y la tierra se han conmovido. Porque Yavé es un refugio para su pueblo y un asilo para los hijos de Israel.
17 Y sabrán que yo soy Yavé, su Dios, que habito en Sión, mi monte santo, y Jerusalén será un lugar santo por el que no pasará extranjero.
18 En aquellos días los montes destilarán vino, y de las colinas manará leche; en todos los torrentes de Judá correrá el agua y una fuente saldrá de la Casa de Yavé para regar el valle de las acacias. 19 Egipto quedará todo en ruinas y Edom en un desierto desolado, por la violencia que cometieron contra los hijos de Judá, porque derramaron sangre inocente en su tierra.
20 Pero Judá será habitado para siempre, y Jerusalén, de generación en generación. No me quedaré indiferente sino que vengaré la sangre, pues sepan que Yavé habita en Sión.

SALMO 97,1-12
1 ¡El Señor reina, alégrese la tierra, regocíjense las islas numerosas!
2 Lo rodea una nube tenebrosa, justicia y derecho son la base de su trono.
5 Los montes se derriten como cera ante el que es Amo de toda la tierra; 6 los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos ven su gloria.
11 La luz ya asoma para el justo y la alegría, para los de recto corazón.
12 Alégrense, justos en el Señor, y den gracias a su santo nombre.

LUCAS 11,27-28

27 Mientras Jesús estaba hablando, una mujer levantó la voz de entre la multitud y le dijo: Feliz la que te dió a luz y te crió, 28 Pero Jesús rep0licó: Felices pues, los que escuchan la palabra de Dios y la observan."

HOMILIA

Jl 4,12-21: “Madura está la mies” Sal 96: Alegraos, justos, con el Señor. Lc 11,27-28: “Dichoso el vientre que te llevó” La bienaventuranza es una forma especial de bendición. La podríamos entender como una especie de bendición concentrada. De hecho es una forma habitual de bendición que encontramos con mucha frecuencia en el Antiguo Testamento, especialmente en los llamados ‘Libros Históricos’, desde Josué a los Macabeos, y que abunda también en el Nuevo. La palabra dichoso o bienaventurado se usa en la Biblia en relación con todo lo que hace feliz al ser humano: larga vida, numerosa descendencia, honores, riquezas... La bienaventuranza suele expresar también el máximo de la felicidad que una persona pueda alcanzar en una circunstancia o por causas que se consideran especiales. Bien conocemos las famosas Bienaventuranzas de Mateo (Mt 5,1-12) y Lucas (Lc 6,20-23), donde se nos muestra cómo, incluso en medio de la adversidad, Dios bendice con largueza a quienes acogen su proyecto de redención. La bienaventuranza que hoy leemos es la conclusión de una etapa bastante ardua y difícil, donde Jesús se confronta con sus opositores y padece la confusión y perplejidad de muchos de sus seguidores que no entienden su forma de comunicar la fe. La bendición que la mujer proclama realza el valor de Jesús para su cultura nacional. Expresa en su persona la máxima plenitud de todos los valores que el Pueblo de Dios proclamó e intentó vivir. Y lo hace de una forma metafórica muy propia de la cultura hebrea; es como decir “¡bienaventurada la madre de un hijo tan maravilloso!”. La respuesta de Jesús a la entusiasmada mujer eleva el valor de esa bienaventuranza haciéndola válida como un reconocimiento divino para todos quienes se comprometan con el crecimiento del reino.

Pero antes de esta afirmación de Jesús en respuesta a la afirmación de la mujer que proclma la bienaventurasa que la mujer proclama sobre la madre de Jesús, nos encontramos con el último capítulo del libro del profeta Joel, donde nos presenta "día del Señor" el día del toque final entre el bien y el mal, entre el pueblo de Israel y los pueblos coaligados contra Israel. Los paganos son invityados a reunirse en el valle de Josafat, que todo israelita conocía como "el valle de la decisión". Allí serán segados como mies madura y paisados en el lagar, mientras el cosmos párticipa del "rugido" del Señor. Pero bien distinta será la suerte de Israel, que conocerá or fin, el poder de su Señor. Este entregará definitivamente Jesusalén a sus fieles y hará justicia de todas las opresiones y abusos padecidos.

Lógicamente que el tinto del lenguaje de Joel es de tipo apocalítico, através de un lenguaje comprometedor, por supesto el tema es de anuncio del castigo a losmalvados y la salvación para su pueblo, al que el Señor considera como suyo. Lo dice bien claro el profeta Joel en el versículo 16, "ruge el Señor desde Sión", desde Jerusalén hace oir su voz; el cielo y la tierra se estremecen. Mas para us pueblo, el Señor es un refugio, un baluarte para los hijos de Israel." Y so sólo salvación, sino un triunfo definitivo de Israel y Judá, con una tierra que volverá a tner su fertilidad, la del paraíso perdido y la del esperado Mesías. Aquí está toda la esperanza de Isrel y el gran mensaje de los profetas.

El evangelio hace aparecer en este recuerdo, el recuerdo que trae un cierto contraste entre la familia de Jesús y los discípulos, miembros de la nueva familia de discípulos. Lucas pretende mostrar aquí que la madre de Jesús no pertenecía sólo a su familia natural sino también a la formada por sus discípulos. Por es dichosa, por haber sido la primera en escuchar la Palabra, a- dhiriónse a ella (Lucas 1,38: Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho,» haciéndola frustificar al ciento por uno. María tenía conocimiento de su dicha: "desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones" (Lucas 1,48), y perseveró con fidelidad en medio de las pruebas, conviertiéndose en la primera discípula y en el modelo de todo discípulo.

El texto lucano es completamente "mariano": de María se puede hablar tanto en el sentido de la mujer del pueblo como en el sentido que le da Jesús.

Lamujer del pueblo, admirqdora de Jesús se convierte en admiradora de su madre. !Y quien no habría querido tener un hijo como Jesús! Dichosa esa madre afortunada. Jesús acentúa la dicha de la escucha,y por consiguiente, se bien de una manera implicita de la ulterior grandeza de su madre, dichosa sobre todo por escuchar la Palabra y acoger el ministerio. Ambos motivos de dicha no se excluyen, pero el segundo es imitable: todos pueden alcanzarlo, no sólo su madre, como ocurre con el primero.

Los primeros siglos cristinaos contemplaron sobre todo la primera bianventuranza, la pronunciada por la mujer del pueblo. La bienaventuranza de la maternidad de María tenía que ver con su divina maternidad, la engendradora de Dios "la theotókos". Esto no debe sorprendernos, porque la defin ición mira más a Cristo, que a maría, es más cristológica que marialógica, puesto que se trata de la encarnación de Dios, gracias a la cooperación de María. De aquí procede la co prensión de la gran dignidad de la Virgen, Madre de Dios: de la afirmación de la divinidad del Hijo, y de la contemplación de este gran misterio procede, la afirmación de la divinidad del Hijo, y de la contemplación de este gran misterio, procede la afirmación de la sublime dignidad de la Madre porque ella le dió un cuerpo al Hijo mismo de Dios. Los siglos posteriores y la Iglesia, sobre todo la oriental, se han mantenido en esta perspectiva. Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: "Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones." (Lucas 1, 48)

ORACION

Dichosa tú, oh María, que fuiestes digna de recibir "la paz" del Padre por medio de Gabriel. Dichosa tú, oh María, porque en tí habitó el Espíritu Santo del que cantó David. Dichosa tú, que fuistes como una carroza y te sostuvieron tus rodillas, le llevaron tus brazos, y como fuentes fueron para él, para el Hijo de Dios, tus senos y abrazaste al que está vestido de llamas. Dichosa t+u, María, que fuiste figura de la zarza vista por Moisés. Dichos tú, oh María, porque todos los profetas te pintaron en sus libros. Dichosa tú, oh María, porque también te anunció Isaías en su profecía: "La Virgen concebirá, dará a luz un hijo cuyo nombre es Emmanuel." He aquí que todas las gentes exclaman: "Con nosotros está el que su voluntad gobierna a todos." (Efrén el Sirio, Himno a la Virgen María)


carlos2436@earthlink.net


No hay comentarios.: