
2 Abrahán fue justo ante Dios, y si lo hubiera conseguido por sus obras, podría ostentar sus méritos, pero no los tiene ante Dios.
3 En efecto, ¿qué dice la Escritura? Abrahán creyó a Dios, quien se lo tomó en cuenta para hacerlo justo. 4 Cuando alguien ha realizado una obra o trabajo, no se le entrega el salario como un favor, sino como una deuda. 5 Por el contrario, al que no puede presentar obras, pero cree en Aquel que hace justos a los pecadores, se le toma en cuenta su fe para hacerlo justo.
6 Así David felicita al que Dios cuenta entre los justos sin que sea el fruto de sus obras:
7 Felices aquellos cuyos pecados han sido perdonados, y cuyas ofensas han sido olvidadas. 8 Feliz el hombre a quien Dios no le toma en cuenta su pecado.
SALMO 32,1-2,5,11
1 Dichoso el que es absuelto de pecado
y cuya culpa le ha sido borrada.

2 Dichoso el hombre aquel a quien Dios no le nota culpa alguna
y en cuyo espíritu no se halla engaño.
3 Hasta que no lo confesaba,
se consumían mis huesos,
3 gimiendo todo el día.
4 Tu mano día y noche pesaba sobre mí,
mi corazón se transformó en rastrojo
en pleno calor del verano.
5 Te confesé mi pecado,
no te escondí mi culpa.
Yo dije:» Ante el Señor confesaré mi falta».
Y tú, tu perdonaste mi pecado,
condonaste mi deuda.
11 Buenos, estén contentos en el Señor,
y ríanse de gusto;
todos los de recto corazón, canten alegres.
LUCAS 12,1-7
1 Entre tanto se habían reunido miles
y miles de personas, hasta el punto de que se aplastaban unos a otros. Entonces Jesús se puso a decir, especialmente para sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 2 Nada hay tan oculto que no haya de ser descubierto o tan escondido que no haya de ser conocido. 3 Por el contrario, todo lo que hayan dicho en la oscuridad será oído a la luz del día, y lo que hayan dicho al oído en las habitaciones será proclamado desde las azoteas. 4 Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más.5 Yo les voy a mostrar a quién deben temer: Teman a Aquel que, después de quitarle a uno la vida, tiene poder para echarlo al infierno. Créanme que es a ése a quien deben temer. 6 ¿No se venden cinco pajaritos por dos monedas? Pues bien, delante de Dios ninguno de ellos ha sido olvidado.
HOMILIA
Rom 4,1-8: "Abrahán creyó a Dios”Sal 31: Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación. Lc 12,1-7: “Hasta los pelos de su cabeza están todos contados”
La primera advertencia de Jesús contra las farsas de los hombres piadosos no se limita únicamente a descalificarlos, sino que propone otro modo de actuar que más tarde identificaría a la Iglesia primitiva: se trata de la enseñanza cristiana que, aunque nace en el anonimato de la vida doméstica, con el tiempo se convierte en fuente de inspiración para la multitud de los pobres e impregna toda una cultura. La evangelización adquiere así el carácter de un mensaje de esperanza que, tras ser desconocido, se manifiesta al mundo de manera absolutamente sorprendente. La segunda advertencia cambia de tono y comienza con la expresión ‘mis amigos’, que denota gran intimidad y afecto. Teresa de Avila insistía mucho en que, como cristianos, nuestra relación con Dios no puede ser otra que la de una amistad profunda y sincera: “No es otra cosa que tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”. Y en ese amor no hay más temor que el de aquello que nos aleja de Dios, que es la maldad y el pecado nacidos de la injusticia. La tercera advertencia tiene que ver con la estima del valor de la comunidad cristiana y nuestra propia autoestima. Estamos con frecuencia tentados a despreciar a los que comparten con nosotros la vida cristiana, porque vemos en ellos los mismos pecados que detestamos en nosotros mismos. Sin embargo, Dios nos ama a todos tal como somos, y nos llama a vivir el amor auténtico.
Las palabras de Pablo en la Carta a los Romanos como el evangelio de Lucas pone el acento en nuestra importancia. No se debe a los méritos o buenas acciones, si no se ser un mensaje de esperanza. Por eso comienza el texto de Pablo con algo que nos sorprende, y de esta necesitamos admirarnos y darnos cuenta que está dirigido a nosotros. Dice pablo algo sorprendente, “Dichoso el hombre al que ek Señor, no le tema en cuenta el pecado.”. Es algo sorprenden mente admirable y que es algo esperamos que se dije en nosotros. Nos sorprende que se fije en nosotros, porque lo que El mira es que mira nuestro pecado. Y esto justifica es que lo que justifica Pablo es que Dios nos salva por la fe antes que las obras. Y esto es un tema importantísimo, porque va bien adentro de la historia de la religión, nada menos que en la figura de Abrahán, a quien Pablo caracteriza como nuestr4o padre en la fe.
Vale la pena recordar el lugar de la historia de Abrahán, sometido a prueba la acepta como tal y la aceptó como una maravilloso acto de obediencia, lo encontramos en el capítulo 22 del Génesis. Abrahán estuvo grande y sigue siendo grande por eso acto de confianza maravillosa y total a Dios que quiso someter a prueba la fidelidad de Abrahán con un pedido de salir de la tierra de Ur de Caldea Y estuvo es lo que reconoce Pablo y sus obras fueron fruto de la fe, “Creyó Abrahán a Dio9s y ello le fue tenido en cuenta para alcanzar la salvación.” (Romanos 4,3)
También resulta ilustrador el ejemplo de David que le nombre y lo cita aquí. Parece que David habla de sí mismo como alguien a quien le e, insiste en centrar fue perdonado el pecado, con independencia de las obras. Sería bueno releer el Salmo 32, 1ss, una plegaria penitencial válida para todos los tiempos.
Con este rasgo psicológico, bastante delicado, Jesús reemprende el discurso dirigido a sus discípulos llamándolos amigos un rasgo que recuerda el lenguaje del apóstol Juan (Juan 13,13ss) Los verdaderos amigos de Jesús son sus discípulos, en cuanto comparten su misión, sus sufrimientos, su destino y muerte y resurrección. La invitación a no tener miedo es un rasgo muy alentador; para los que deberán sostener una lucha abierta contra los enemigos que pueden procurarles la muerte. A lo sumo, deben tener miedo a Dios y al mismo tiempo que es el único que después de la muerte tiene poder para arrojarlos a la maldición eterna. El pasaje evangélico termina, por tanto, y con una lñarga y vigorosa invitación al santo temor de Dios. )4-7.
Creyó Abrahán a Dios… dice Pablo para hacernos comprender bien cual es loa verdadera actitud que se pide al creyente, nos muestra en Abrahán, un ejemplo inequívoco de lo que pretende. Abrahán un ejemplo inequívoco de lo que pretende. La fe que nos salva no es una actitud pasiva; más aún, necesitamos estar bien vivos para creer como Abrahán, aún contra toda evidencia. También Jesús invita a sus oyentes a mantener una inquebrantable actitud de confianza y de abandono incondicionado a Dios padre. El cuida de nosotros con uan termina a la que no se le escapa ni siquiera el detalle más pequeño: “hasta los cabellos de nuestra cabellera están contados. Nada ni nadie nos puede dañar a quienes creemos. Si la imagen del hombre pecador es el hijo pródigo que se marcha a una región lejana, la del creyente es Jesús, el Hijo amado, que en los tormentos de la pasión se abraza confiadamente al Padre y se abandona en sus amnos. Así es como elo amor pude cantar su estupenda victoria que le hacde más inerte que la muerte.
Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y a vivir hoy la Palabra: Dichoso el hombre a quien el Señor no toma en cuenta su pecado. (Romanos 4,8)
ORACION
carlos2436@earthlink.net

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