Natividad de la Virgen María ¡Feliz cumpleaños, amorosa Señora!
Introducción histórica de la Fiesta de la Natividad de María.
La fiesta se remonta al siglo V, en que se edificó una iglesia en Jerusalén, en el lugar que los evangelios apócrifos, imaginaban que había estado la casa de Joaquín y Ana, padres de la madre de Jesús.
La razón de elegir el 8 deseptiembre no nos son conocidas. La Iglesia Oriental solemniza la Natividad de María como inicio del Año Litúrgico; las primeras celebracciones en Occidente apareen en el siglo VII.
Homilía
Una de las tantas historias, de esas que llamamos “leyendas” para leer y ayudarnos a reflexionar dice que un sacerdote lleno de celo apstólico y un taxista bien descuidado en su conducir, mueren en un accidente. Ambos llegan a las puertas del cielo. Y el taxista fue aceptado a entrar sin ningún problema, pero al sacerdote se le dice que tiene que pasar una temporada en el purgatorio. Y cuando el sacerdote se queja, Pedro con mucha gentileza le explica: “Aquí arriba se paga de acuerdo a los resultados. Cuando tú predicabas la gente se dormía, cuando él conducía, la gente oraba.”
Los acontecimientos de la vida pueden traer consigo distintos resultados de los que nosotros esperamos. Hoy elebramos una de esos acontecimientos. Una joven en Palestina, hija de unos padres cmpesinos nació, como tantos niños y niñas nacen. Y ¿quien hubiera pensado que dos mil años después, esta niña es el centro del amor y afecto de millones de personas en el mundo, y hoy celebrarían su cumpleaños? No todos, por supuesto, porque muchos ni idea tienen de esta fiesta. Pero, en las lecturas de hoy se nos da una indicación de que el nacimiento de esta niña, María es un acontecimiento que afecta al mundo entero y a toda la historia de la humanidad. El evangelio en la genealogía nos dice que Jesús es uno de los nuestros, que viene a la luz después de una larga línea de personajes, muchos desconcoidos, y que es también diferente de nosotros, porque es la madre del Hijo de Dios, concebido del Espíritu Santo. Todos nosotros en cualquier genealogía tenemos un padre y una madre, pero esta madre fue el único, podríamos decir, el único padre de Jesús. Y que su nombre es Jesús, que lo dice todo, él es nuestro salvador.
En este día, el mejor regalo de cumpleaños que le podemos ofrecer a María, es recibir a su Hijo en comunión con todo el amor y fe de nuestro corazón. Qué mejor regalo para el mismo Jesús que pedirle a su amorosa madre que una nuestras oración de acción de gracias a las nuestras.
El oráculo que leemos de Miqueas se refiere no a un nacimiento sino a una maternidad, esto es, a la fuente de un nacimiento proyectado por Dios. Ya nos indica el texto una intención mesiánica, que se transforma en el evangelio en una convicción cristólica, “el que quita los pecados,” y también mariológica, la dignidad de María es don, es la madre de este Salvador. María es designada por el mismo Dios y unida en comunión con el Espíritu, que es el “Señor de la vida.” Nada del varón interviene en esa maternidad. Lo dice bien claro el evangelio. En la genealogía se nombra al padre pero cuando llega a María se dice: “José el esposo de María de la que nació Jesús, llamado Mesías.” (16) José es solo proximidad en el acontecimietno de la encarnación de Jesús, revelado como el misterio matrimonial entre la Virgen y el Espíritu Santo. También José recibió este anuncio: comprendió y maduró en la fe de comprender que aquel que fue engendrado por María, su esposa, por el Espíritu Santo estaba destinado a salvar al pueblo de sus pecados. También él secundó la Palarba divina obediente, silencio y activo.
Es un día hoy de contemplación: se forma en María la que la hizo a ella, más aquel por quien fueron hechos los cielos y la tierra; en ella la Palabra se hizo carne, sin perder la divinidad. Hasta la Palabra se junta y se une con la carne, en ella la Palabra y la carne se unen; del seno de María sale como dice el salmo 18,6: “sale el mismo esposo como de su lecho nupcial.” Es tiempo de contemplar y escuchar el saludo del ángel y reconocer en ella la salvación: “salve María llena de gracias. Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la alegría propia de este día. Cielo y tierra se aunen en esta celebración, y que la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo. Hoy, en efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas, y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en sí al supremo Hacedor.
ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia, ora y vive hoy la Palabra: “María, virgen madre de Dios, bendita y digna de toda alabanza, celebramos tu nacimiento: ruega por nosotros al Señor."
ORACION:
En tu divino plan, Señor, a través de María, la humilde vecina de Nazaret, fue dado al mundo tu Hijo Jesús; por la intercesión de su Madre que vivamos siempre unidos a él que vive y reina por los siglos. Amén

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