Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 20 de septiembre de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

El poder del amor.

Linda Watson vivió 24 años de su vida como prostituta y tenía su negocio de prostitución para hombres ricos en Australia. La muerte de la princesa Diana de Wales en 1997, hizo que se detuviera a pensar. Y ella dice” Estando sentada en la piscina de la casa de una amiga, le grité a Dios: “Yo sé que tú existes y estás ahí. Cámbiame. Entra en mi vida y ayúdame a cambiar.” Y Dios escuchó su oración y ella abandonó la prostitución. Hoy dirige una casa, llamada La Casa de la Esperanza para mujeres que abandonan la prostitución.

Súbitamente, vemos en el evangelio, que aparece en casa de Simón el fariseo de una mujer de mala fama en la ciudad. Ella no era una persona religiosamente respetable con quines las personas se podían relacionar fácilmente y menos comer con ella. Sin embargo, Jesús no ve en ella alguien no respetable sino ve en ella una persona que ama. Ella es mucho más generosa que Simón, porque ella supo que sus percados habían sido perdonados. Se fue de allí sientiéndose liberada, mientras que Simón se quedó con las palabras de Jesús acerca de cómo el amor perdona muchos pecados. Linda Watson, como la mujer en la casa de Simón, reconoció su necesidad de Dios, porque se dio cuenta que había pecado mucho. Con frecuencia aquellos que no reconocen que han pecado seriamente son lo que no sienten la necesidad de Dios. Lo único que pueden pensar es que ellos están bien y ven a los demás como pecadores. La pregunta es clara ¿a quién nos parecemos a la mujer de mala fama o a Simón?

En la primera lectura nos encontramos con Pablo ofreciendo indicaciones a Timoteo para que ejerza su misión de líder en Efeso y le dice que ofrezca el ejemplo de su propia vida “sé un modelo para los creyentes” (12). Al recordar el carácter tímido, “tu juventud”, le recuerda Pablo que cuanto más se esfuerce en ser modelo para los creyentes manifestando a todos “tu aprovechamiento” tanto más fácil resultará ganarse su respeto. Las palabras “la imposición de manos de los presbíteros´14) se refieren a lo que hoy llamamos sacramento del orden. Vemos el rito “imposición de los manos”, que usado en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 34,9) expresa la transmisión de poder y de cargos, en el Nuevo Testamento tiene además del significado de bendición, curación y de conceder el Espíritu Santo a personas ya bautizadas, es el gesto de consagración de ciertas personas para ejercer funciones públicas (Hechos 6,6; 14,23, 13,3) Le habla de un “carisma-don permanente” pero que puede debilitarse e incluso extinguirse, si se descuida y no se alimenta. Eso es lo que llamamos hoy “gracia sacramental” que nos es otorgada para cumplir los deberes de estado o responsabilidades en la comunidad.

En el evangelio, vemos Jesús, que ha sido acusado antes de comer con pecadores, se encuentra con la pecadora. Pero ahora Jesús se muestra como el maestro misericordioso, que recibe el homenaje de una pecadora. Sucede mientras come en la casa de un fariseo. Por lo general los invitados se reclinaban en divanes y esto explica que la mujer se pueda acercar a los pies de Jesús, llorando sobre ellos y secádolos con sus cabellos. Su gesto hace ver que Jesús conocía a la mujer y ella había recibido el perdón. Las lágrimas son más bien de alegría que de arrepentimienmto. El perfume era algo de uso común en Palestina, pero con todo era inusual ungir los pies y no la cabeza. Es posible que ella deseara honrar al Jesús, pero las circunstancias solo le permitieron ungirle los pies..

El fariseo deja entrever que no lo reconoce como profeta, pero Jesús ve su interior y la respuesta toma la forma de parábola. Esta mujer ha demostrado mucho amor. La afirmación de Jesús “tu fe te ha salvado” se refiere claramente al perdón que ha recibido. Lucas nos muestra a Jesús que después de haber curado al criado del centurión y resucitado al hijo de la viuda de Naín ahora realiza una curación del corazón de una pecadora desconocida. El fariseo está preocupado por la impureza legal a que se expone Jesús. Jesús al callar y dejar hacer a la mujer, compromete su reputación de hombre de Dios, de profeta reconocido por el pueblo (7,16). El diálogo de Jesús con Simón no le deja a éste escapatoria, seguro como estaba de su justicia. Para Lucas existe un íntimo vínculo entre el amor y el perdón.

El detalle de las palabras de Pablo a Timoteo es que el servicio a la Iglesia de Efeso debe ser ejercido cultivado con humildad. La humildad no libera a la ilusión del fariseo que se olvida de que es pecador y considera a otros peores que él: porque es la fe que engendra el perdón salvador, es decir, la plena comunión de vida que es la paz de Dios. Y es la capacidad de perdonar de una manera constante y profunda lo que salva al corazón humano de toda vana seguridad. Un detalle que está en el evangelio hoy, y que lo pasamos por alto, es que Jesús mira con el mismo amor al fariseo y a la pecadora, responde a la respetuosa veneración de la mujer que busca el amor y le ofrece la oportunidad de perdonarse a sí misma. Y le ofrece al fariseo la oportunidad de abandonar sus prejuicios y a mirar con otros ojos la realidad viva ante él: a la pecadora.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “Le han sido perdonados sus muchos pecados porque ha amado mucho.” (Lucas 7,47)

ORACION

Señor, ayúdanos a ser honestos con nosotros mismos y contigo. Tú sólo conoces nuestros corazones. Que no juzguemos a otros, a no ser con compasión, como tú lo haces. Enséñanos a conocer la necesidad que tenemos de tu amor yayuda, y a no juzgar a los que encontremos hoy. Amén

No hay comentarios.: