miércoles, 12 de septiembre de 2007
HOMILIA Y ORACION
TIEMPO ORDINARIO 2007
Muchos se preocupan de lo que la gente dice de ellos. Los politicos que se retiran se preocupan que la posteridad los recuerde. Los jugadores, atletas lo mismo, tienen sus clubes de fama. Los artistas salen del escenario preguntando: ¿Me quieren los expectdores esta noche?
Pero, en realidad, el único juicio que es importante es el de Dios. En evangelio de hoy Jesús les echa un balde de agua congelada cuando dice: “Ay de ustedes…los ricos, los que están saciados, los que ríen ahora”. Y ¿quiénes son aquellos a quien Dios llama dichosos o felices? Las personas que el mundo menos piensa, “ustedes los pobres… los que lloran… los hambrientos… y los que la gente odia…” y no dejemos de mencionar al borracho que pide limosna mientras los cristianos vamos camino del templo.
El jucio de Dios desconcierta. El toma todos los valores del mundo y los vuelve, como decimos, “patittas para arriba…”. El hecho es, y lo olvidamos, que Jesús nunca nos prometió que todos nos amarían. Es cierto, por supuesto, el preocuparnos de que todos nos quieran no asegura que todos nos quieran. Jesús nos invita a aceptar los insultos cuando es necesario Todos pudiérmos penar que eso no es una manera digna y justa de elegir de vivir, pero lo cierto es que cuando lo aceptamos, esto se vuelve un estilo de vivir lleno de alegría. Esto es la lógic de Dios, no la nuestra.
De ahí que Pablo en la primra lectura pasa a las consecuencias prácticas que tiene que ver con el estilo de vida cristiano. Lo interesante es que no nos presenta un código de moral completamente nuevo. Toma lo mejor de la cultura existente. Las lista de vicios y virtudes no es distinta de la de los filósofos de su tiempos, por ejemplo los estoicos, que presentaban un elevado ideal de vida. Pero hay un diferencia funadamental: la motivación es Cristo, lo que llamamos, cristológica. Los creyentes son en Cristo “una realidad nueva” o “una nueva creación”. El creyente participa en las vicisitudes de Cristo y, por consiguiente, se ha revestido del hombre nuevo que “se ha renovado a la imagen de su Creador” (10). La limpieza de la vida nueva es, or lo tanto, manifestación de una transformación interior, La novedad de vida es signo de “un hombre nuevo” que se está formando.
No sólo es transformada la realidad personal, también tiene que ser transformada la realidad social, porque en Cristo no existen las acostumbradas distinciones de sexo, de clase o de raza, “sino que Cristo es todo en todos” (11). La transformación personal, en el hombre nuevo, se convierte en principio transformador de las relaciones sociales, en superación de las barreras puestas por el hombre viejo. Cristo aparece como la verdadera renovación de la persona y de la sciedad, como la verdadera novedad del mundo.
En el evangelio, Lucas nos da una versión distinta de las bienaventuranzas. Las espiritualiza menos que Mateo. El Cristo de Lucas expresa su preferencia por los cristianos pobres, cuyo tipo está representado por Lázaro. No sólo eso, los ricos, deben ser compadecidos, pues están engañados y ciegos por las riquezas y, además de llevar con frecuencia una moral discutible y carecer de piedad, son prisioneros de sus preocupaciones, sin ver el objetivo fundamental de sus vidas, la atención a su prójimo. El dinero es su ídilo, pero todo e les va de las manos, “tonto esta noche morirás”. Y aquí se realiza el cambio de las posicioness. El rico Epulón padece hambre y Lázaro lo tiene todo. La felicidad y la infilicidad han cambiado sus posiciones.
Se trata de una invitación enérgica al desprendimiento de todo lo que pasa, para apostar por el Todo que no pasa, el Reino, el Futuro de Dios, por la eternidad. Todo el que goce de los bienes de la tierra y de la abundancia debe preguntarse hasta qué punto no es prisionero de esos biene. Quien está absorbido por los bienes que pasan debe preguntarse qué será si no piensa en “acumular” los bienes que no pasan.
Unamos los dos textos: Pablo habla de una triple transformación: la de Cristo que pasa de la muerte a la vida, la del cristiano que debe pasar de las cosas que perecen, las de la tierra, a las que permanecen las del cielo, y la de las relaciones sociales, que deben ser marcadas por la igualdad y el derrumbamiento de las barreras. Cristo nos habla de la renovación que empieza por mi, porque son las personas nuevas las que contribuyen a hacer de nuevo al mundo. Y segundo: es imposible mi transformación sin compromiso con el misterio pascual: sin morir a “los deseos malos” los “ayes” de Cristo sin contar con la fuerza del Espíritu.
Nos olvidamos de la pobreza voluntaria; en un mundo de abundancia y miseria, somos testigos de la presencia de Dios al vaciarnos por Dios. Alli donde la Iglesia se renueva, abraza la pobreza voluntaria como respuesta a la situción del mundo.
ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia hoy y vive la Palabra: “El Señor es bueno con todos…” (Salmo 144/145)
ORACION
Señor Jesús, tú nos enseñaste que es por el amor que nos tenemos que el mundo conocerá que somos tus disscípulos. Libranos de todo lo que nos divide, sálvanos del poder del orgullo. Que por nuestra unidad llevemos al mundo tu Evangelio, tu Buena Noticia. Amén.
Muchos se preocupan de lo que la gente dice de ellos. Los politicos que se retiran se preocupan que la posteridad los recuerde. Los jugadores, atletas lo mismo, tienen sus clubes de fama. Los artistas salen del escenario preguntando: ¿Me quieren los expectdores esta noche?
Pero, en realidad, el único juicio que es importante es el de Dios. En evangelio de hoy Jesús les echa un balde de agua congelada cuando dice: “Ay de ustedes…los ricos, los que están saciados, los que ríen ahora”. Y ¿quiénes son aquellos a quien Dios llama dichosos o felices? Las personas que el mundo menos piensa, “ustedes los pobres… los que lloran… los hambrientos… y los que la gente odia…” y no dejemos de mencionar al borracho que pide limosna mientras los cristianos vamos camino del templo.
El jucio de Dios desconcierta. El toma todos los valores del mundo y los vuelve, como decimos, “patittas para arriba…”. El hecho es, y lo olvidamos, que Jesús nunca nos prometió que todos nos amarían. Es cierto, por supuesto, el preocuparnos de que todos nos quieran no asegura que todos nos quieran. Jesús nos invita a aceptar los insultos cuando es necesario Todos pudiérmos penar que eso no es una manera digna y justa de elegir de vivir, pero lo cierto es que cuando lo aceptamos, esto se vuelve un estilo de vivir lleno de alegría. Esto es la lógic de Dios, no la nuestra.
De ahí que Pablo en la primra lectura pasa a las consecuencias prácticas que tiene que ver con el estilo de vida cristiano. Lo interesante es que no nos presenta un código de moral completamente nuevo. Toma lo mejor de la cultura existente. Las lista de vicios y virtudes no es distinta de la de los filósofos de su tiempos, por ejemplo los estoicos, que presentaban un elevado ideal de vida. Pero hay un diferencia funadamental: la motivación es Cristo, lo que llamamos, cristológica. Los creyentes son en Cristo “una realidad nueva” o “una nueva creación”. El creyente participa en las vicisitudes de Cristo y, por consiguiente, se ha revestido del hombre nuevo que “se ha renovado a la imagen de su Creador” (10). La limpieza de la vida nueva es, or lo tanto, manifestación de una transformación interior, La novedad de vida es signo de “un hombre nuevo” que se está formando.
No sólo es transformada la realidad personal, también tiene que ser transformada la realidad social, porque en Cristo no existen las acostumbradas distinciones de sexo, de clase o de raza, “sino que Cristo es todo en todos” (11). La transformación personal, en el hombre nuevo, se convierte en principio transformador de las relaciones sociales, en superación de las barreras puestas por el hombre viejo. Cristo aparece como la verdadera renovación de la persona y de la sciedad, como la verdadera novedad del mundo.
En el evangelio, Lucas nos da una versión distinta de las bienaventuranzas. Las espiritualiza menos que Mateo. El Cristo de Lucas expresa su preferencia por los cristianos pobres, cuyo tipo está representado por Lázaro. No sólo eso, los ricos, deben ser compadecidos, pues están engañados y ciegos por las riquezas y, además de llevar con frecuencia una moral discutible y carecer de piedad, son prisioneros de sus preocupaciones, sin ver el objetivo fundamental de sus vidas, la atención a su prójimo. El dinero es su ídilo, pero todo e les va de las manos, “tonto esta noche morirás”. Y aquí se realiza el cambio de las posicioness. El rico Epulón padece hambre y Lázaro lo tiene todo. La felicidad y la infilicidad han cambiado sus posiciones.
Se trata de una invitación enérgica al desprendimiento de todo lo que pasa, para apostar por el Todo que no pasa, el Reino, el Futuro de Dios, por la eternidad. Todo el que goce de los bienes de la tierra y de la abundancia debe preguntarse hasta qué punto no es prisionero de esos biene. Quien está absorbido por los bienes que pasan debe preguntarse qué será si no piensa en “acumular” los bienes que no pasan.
Unamos los dos textos: Pablo habla de una triple transformación: la de Cristo que pasa de la muerte a la vida, la del cristiano que debe pasar de las cosas que perecen, las de la tierra, a las que permanecen las del cielo, y la de las relaciones sociales, que deben ser marcadas por la igualdad y el derrumbamiento de las barreras. Cristo nos habla de la renovación que empieza por mi, porque son las personas nuevas las que contribuyen a hacer de nuevo al mundo. Y segundo: es imposible mi transformación sin compromiso con el misterio pascual: sin morir a “los deseos malos” los “ayes” de Cristo sin contar con la fuerza del Espíritu.
Nos olvidamos de la pobreza voluntaria; en un mundo de abundancia y miseria, somos testigos de la presencia de Dios al vaciarnos por Dios. Alli donde la Iglesia se renueva, abraza la pobreza voluntaria como respuesta a la situción del mundo.
ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia hoy y vive la Palabra: “El Señor es bueno con todos…” (Salmo 144/145)
ORACION
Señor Jesús, tú nos enseñaste que es por el amor que nos tenemos que el mundo conocerá que somos tus disscípulos. Libranos de todo lo que nos divide, sálvanos del poder del orgullo. Que por nuestra unidad llevemos al mundo tu Evangelio, tu Buena Noticia. Amén.
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