FIESTA DE SAN MATEO, APOSTOL
Sígueme.
Mateo cuenta su misma conversión. Lucas, elevangelista de la misericordia se complace en poner de relieve que, el banquete en la casa de Mateo es signo del amor misericordioso de Jesús a todos los pecadores. Mateo escribe a la comunidad judeo-cristiana, pues, presenta a Jesús como el nuevo Moisés, aquel que trae la ley del amor al nuevo pueblo de Dios. Pone particular atención en la Iglesia convocada, salvada y instituida por el mismo Cristo. Es el único de los sinópticos que conoce el término “iglesia” (Mateo 16,18 y 18,17)
Vemos en Mateo, que él mismo y los publicamos estaban abiertos al mensaje de Jesús. Mateo, como cobrador de impuestos, era visto como colaborador de Roma y también ansioso del dinero y explotador. La gente respetable no se juntaba a comer con los publicanos, pero Jesús no estaba interesado en el status de las personas, sino en las posibilidades que cada persona poseía y posee. Y Pablo, nos dijo en la primera lectura, que Dios ha dado a cada uno un don para ser usado para el bien de la comunidad.
Dejar lo cómodo de nuestra vida no es fácil, a todos nos gusta la seguridad, la rutina y el orden. Pero Cristo está continuamente invitándonos a lo desconocido, a lo riesgoso y al hacer esto descubrimos el don que nos ha dado a cada uno. Se dice que el camino comienza con un primer paso. ¿A dónde el Señor nos está llamado a seguirlo? ¿qué nos impide seguirlo? Y ¿qué dones nos ha dado?
A estas pregutnas responden las lecturas de hoy, a las cuales hemos respondido: “Te alabamos, Señor” y “Gloria a ti, Señor Jesús”. Tal vez un poco a la apurada o por la fuerza de la costumbre.
Cuando Pablo se presenta como prisionero por el nombre del Señor da una especial autoridad a su exhortación a vivir “con dignidad la voación cristiana” Por esta vocación los creyentes forman “un solo cuerpo” en Cristo Jesús, y esto exige un nuevo modo de vida, lejos de todo sentimiento de discordia, para no “romper la uniddd” llevada a cabo por el Espíritu Santo. Este Espíritu es el que compagina el cuerpo místico de Cristo. Si los miembros se oponen entre si ¿cómo podrá el cuerpo organizarse? La primera ley de vida, es, pues, la armonía, “la paz” que es el cemento esencial de la unidad. Todo debe tener un sentido de fraternidad y solidaridad y de experiencia comunitaria. Es uno el cuerpo de la Iglesia, y animado por “el mismo Espíritu” una es “la esperanza” de la salvación eterna a la que nos llama a la fe en Cristo; y uno es el “Señor”, Jesús que ha roto el muro de división y de enemistad (2,14) y nos ha dado la salvación por la fe y el bautismo. Y todo esto nace de la “universal paternidad” de Dios. Esta afirmación clara de la fe trinitaria, es el fundamento de los “carismas-dones”. Estos dones llevan y edifican la unidad que tienen un fin esencialmente comunitario: la edificación-construcción de este cuerpo, hasta que se haya realizado la “perfecta unidad” de la fe y el “conocimiento” amoroso de Cristo. Por eso Pablo dice que la perfección-madurez personal y comunitaria se expresa en la medida en “que alcancemos la plenitud de talla de Cristo.”
Cafarnaún era una ciudad en los límites del territorio de Herodes Antipas y su hermano Filipo, con caminos que conducen a Siria y al Mediterráneo, de ahí la presencia de los cobradores de impuestos, las aduanas. Tengamos claro: toda la atención del texto está centrada en la prontitud de la respuesta de Mateo, presentado como “Leví, el hijo de Alfeo”, y también las persona que asisten el banquete, tal vez de despedida de Mateo y esto afirma la seriedad de su decisión. Esto escandaliza a los fariseos, porque en el Cercano Oriente, comer significa comunidad de vida y de sentimientos. Al estar presente en el baquete Jesús demuestra que está en la línea de la “misericordia” y reprueba el legalismo de los fariseos, que los hace insensibles a las auténticas necesidades del Espíritu, además los hace incapaces de comprender las auténticas necesidades del prójimo. El Dios de Jesús no es el Dios discriminador de los fariseos de estricta observancia, sino el Dios de la misericordia, revelado en la palabra y acciones de Jesús, que acoge a los pecadores y les ofrece una posibilidad de rehacerse, y en palabras de Pablo hoy, de alcanzar por la gracia la “perfecta unidad” que es “hasta que alcancemos en plenitud la talla de Cristo”.
ORA Y REFLEXIONA: repite hoy con frecuencia y vive la Palabra: “El Hijo del Hombre ha venida a buscar y salvar lo que estaba perdido” (Lucas 19,10).
ORACION
Señor, tú llamaste a Mateo a seguirte y él lo hizo. Danos la misma actitud de abertura y ánimo pronto. Tú sabes cuantos obstáculos, el miedo, la falta de fe y de confianza, nos impiden seguirte. Ayúdanos a escuchar tu voz y seguirte con prontitud. Amén.

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