Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 17 de septiembre de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

La salvación es para todos

En 1986 el Papa Juan Pablo II reunió en Asís, en la basílica de San Francisco, a protestantes, ortodoxos y a los líderes de las religiones del mundo, judíos, musulmanes, budistas y las religiones tradicionales africanas. A esta reunión siguieron otras en el 1999 y el año 2000, y allí se reflexionó que aunque las creencias dividen a las religiones, sin embargo ellas comparten valores comunes. Y una de las cosas que se afirmó allí fue que Dios ofrece la salvación a todos, no solamente a los cristianos. Esto fue una de las grandes verdades afirmadas por el Concilio Vaticano II.

El centurión romano era un pagano, un extranjero. Los romanos creían en muchos dioeses, contrario a la creencia de los judíos en un solo Dios. Pero el centurión demostró generosidad construyendo la sinagoga de Cafarnaún, y también demostró compasión con su servidor enfermo y fe en Dios. Lucas usa la historia, no para edificarnos, sino para demostrarnos que Jesús vino para traer la salvación tanto a los judíos como a los gentiles. Mientras que los líderes judíos se resisten a esta enseñanza de Jesús, el centurión muestra humildad, confianza y un corazón abierto.

Es muy fácil para nosotros adoptar la actitude de “nosotros y ellos” cuando encontramos a personas que creen diferente de nosotros. Esto nos puede hacer sentir superiores. Jesús nos desafía a mirar más allá de los rótulos para ver a las personas. Porque así como su encuentro con el centurión romano nos muestra, la verdadera fe puede ser encontrada en las personas que menos nos imaginamos que la poseen.

Hoy comenzamos a leer la Carta Primera a Timoteo. Recordemos un hecho histórico, Pablo deja a Timoteo al frente de la iglesia de Efeso, que él había evangelizado entre los años 54 al 57, y que había predicho como dice Hechos 20,30, que se rebelarían algunos y que enseñarían doctrinas “para arrastrar a los discípuulos detrás de ellos”. Ahora le escribe a Timoteo después de haberle animado “participar en este hermoso combate, conservando la fe y la buensa conciencia” (1,18) contra los herejes, le recomienda ante todo “la oración por todos los hombres, por los reyes y los que tienen autoridad”, porque Dios no excluye a nadie de la salvación. También se ve el ansia de Pablo por el futuro cuando dice: “que podamos gozar de una vida tranquila, sosegada y plenamente religiosa y digna”. El caracter universal de la oración está motivada, por la voluntad salvadora universal de Dios, único creador, como único es el mediador que reconcilia a los seres humanos entre sí y con Dios, redimiéndolos con su sangre. Pero esta voluntad está en cierto sentido “condicionada” a la libre determinación humana que puede acoger o rechazar el don de Dios. Y, en ese riesgo de la libertad humana, es necesaria, por consiguiente, la oración. Un detalle importante, la oración litúrgica en la comunidad cristiana tiene un valor esencial, una importancia unificadora expresada en “deseo, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantado las manos limpias de ira y altercados…” (8) Y esto dice antes de hablar de los ministerios y su valor en la Igelsia. Lucas presenta al centurión como alguién “temeroso de Dios” semejante al centurión Cornelio de Hechos 10,2). En Mateo habla directamente con Jesús aquí por medio de intermediarios, y Lucas subraya su humildad y su fe. Según Mateo el criado era paralítico (Mateo 8,6) Lucas dice que estaba a punto de morir. Se declara indigno de recibir a Jesús en su casa y manifiesta su fe en el poder absoluto y sin límites de Jesús.

Los judíos alaban la buenas orbas del centurión, Jesús alaba su fe. Lucas pone la historia a continuación del discurso dirigido a los discípulos, porque Jesús quiere revelarles “el poder y eficacia de su Palabra” para quien la acoge con confianza y humildad. Todo el relato se centra en el diálogo de Jesús con los enviados el oficial romano y culmina con la proclamación de Jesús: “volviéndose a la gente que lo seguía dijo: “Les aseguro que ni en Israel he encotnrado una fe tan grande…” En las palabras de los amigos, más allá del riesgo de la impureza legal en que hubiera podido incurrir Jesús, se exalta la autoridad y eficacia de la Palabra de Jesús. En el ejemplo de la jerarquía y disciplina militar, se demuestra la confianza en la fuerza y eficacia de la palabra de alguien que puede mandar a la enfermedad, incluso si estar presente.

Pablo nos enseña la importancia de la oración litúrgica, oración de la Iglesia “por todos los hombres”. En la Segunda Carta a Timoteo Pablo dice: “el Padre quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” La salvación es conocimietno de la verdad (2 Timoteo 2,25 y 3,7), Jesús testigo del Padre con su vida, y que lo fue en grado supremo con su muerte.

Otra lección que aparece aquí es que Dios creó a los seres humanos iguales y la injusticia nuestra ha creado la desigualdad. Jesús salva al ser humano de esa injusticia cuando en lugar de ser el primero nos enseña y da ejemplo, de servir y ayudar a los otros. Cuando Cornelio se echa a los pies de Pedro, éste le dice: “Levántate, que también yo soy un hombre” (Hechos 10,26).

ORA Y REFELXIONA: repite con frecuencia hoy y vive la Palabra: “Yo no soy digno de que entres en mi casa, pero basta una palabra tuya y mi siervo será curado…” (Lucas 7,6-7)

ORACION

Señor, tú amas a cada uno y nos ves por lo que realemtne somos. Haz que vea a todos los encuentre hoy como tú los ves. Muéstrate cómo abrirme a ti y a los demás y hacerlo con confianza, humildad y fe. Amén.

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