Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 14 de junio de 2007

HOMILIA Y ORACION

TIEMPO ORDINARIO 2007

Una organización caritativa que trabaja para personas con problemas de visión usa un anuncio, que presenta a un niño, que después de una operación de cataratas, pudo ver con claridad. Debajo del anuncio hay una simple frase, donde el niño después de ver a su madre le dice: “¡Qué preciosa que eres.” El velo ha sido removido y una nueva visión se ha abierto a sus ojos

Pablo usa una imagen similar. Muchos de sus hermanos judíos no han aceptado a Cristo, y esto es como un velo que les cubre los ojos. Pero para nosotros que hemos creído el velo que cubría nuestros ojos ha sido removido, y tenemos ahora una visión nueva de Dios en el rostro de Cristo y ahora somos capaces de reflejar como en un espejo lo que hemos visto. Y mucho más que eso, “nos hemos vuelto la imagen que reflejamos…”, nos hemos vuelto “otros Cristos…” Pablo nos explica que Dios el creador, que en el principio dijo: “haya luz…” nos ha iluminado ahora nuestras mentes “con el conocimiento de la gloria de Dios…” a través de Jesucristo, nuestro Señor.

Y al conocer y apreciar estas palabras de Pablo, podemos entender porqué en el evangelio Jesús es tan exigente. Los escribas y los fariseos eran los líderes religiosos en tiempo de Jesús, pero nos dice que nuestra virtud debe ser más profunda y sincera que la de ellos. Y porque hemos recibido tanto se espera con justicia mucho más de nosotros.
Escuchamos hoy en Pablo la interpretación que él hace de la historia de Israel y del futuro “cuando se conviertan a él…” (3,16) entonces desaparecerá el velo que cubre el corazón de los israelitas, es decir, ellos reconocerán la nueva alianza que ha perfeccionado la antigua recibida por medio de Moisés “el hombre del velo sobre su rostro…” (Éxodo 34)
La imagen de la cara cubierta/descubierta sirve de base a todo la argu-mentación de Pablo. El se imagina a si mismo como un Moisés mediador del glorioso “evangelio de Cristo…” (4,4) Pero su orgullo se basa en un realismo: la misericordia de Dios está en el origen de su propio ministerio de evan-gelización. Su evangelización se basa en el “radicalismo” anuncia de manera abierta la Verdad, cueste lo que cueste, lejos de manipulaciones y protago-nismos personalistas. El contenido del Evangelio es abierto y luminoso: si permanece velado, la responsabilidad recae sobre los que están ciegos y son aliados “del dios de este mundo…”; ésos son los “rebeldes” en quienes obra el “enemigo de Cristo…” y del evangelio, el Satanás que concentra toda la oposición contra la nueva alianza, el autor de la muerte mediante el pecado. (Efesios 2,1ss)
Pablo nos presenta por una lado su autografía y por otro una visión trinitaria que explica a través de los nombres divinos. En primer lugar “el Dios de la creación…” aquel que dijo “brille la luz…” (Génesis 1,3) en cuya presencia se descubre toda conciencia (Romanos 8,27). A continuación está Cristo el Señor, en cuyo rostro brilla la gloria divina, o sea, aquel que lleva en sí como mesías la presencia divina (Isaías 40,2) , contenido del Evangelio-palabra (Juan 1,1 y 14). Por última está el Espíritu Santo, el Señor que actúa en libertad descubriendo el conocimiento de la gloria divina y llevando a cabo nuestra propia transformación, modelado en la misma gloria divina.

Hoy Jesús continúa con lo que decía ayer el evangelio, el discípulo, como Jesús, no pretende abolir nada de la ley y de los profetas, sino, al contrario, llevarlos hasta sus últimas consecuencias, no puede hacer otra cosa que superar los modelos de discípulos que son superficiales, exteriores, selectivos, como los maestros de la Ley; quien sigue a Jesús debe desarrollar en actuar su conciencia de haber entrado en “Reino de los cielos…: algo que es progresivo del Evangelio y del seguimiento definitivo de Cristo, a través del don de la salvación, justificación.

Jesús muestra esto a través de confrontar entre lo máximo y lo mínimo, es decir una continua superación en cantidad y calidad. Es la sobreabundancia de justicia, es decir: fidelidad, rectitud, corrección, y eso es lo total en más y mejor que identifica al discípulo de Cristo, lo que asegura que el que tiene hambre y sed de justicia será saciado (Mateo 5,6) La sobreabundancia de justicia es el como el estatuto del Reino de los cielos, la manifestación de las bienaventuranzas. Y esto es algo entre sentido común y radicalismo, Aislar al asesino o arreglar las controversias, antes de arriesgarse a perder una causa en el tribunal, son solo sentido común que beneficia a la comunidad y a cada individuo en particular. Pero también el Reino de los cielo supera ese sentido común, porque estamos movidos por una autoridad que afirma: “Habéis oído que se os dijo, pero yo les digo…’ los mismo que una confianza total en esa autoridad y valor del mensaje.

Los discípulos entendieron eso y por ejemplo Pablo dice: “La caridad no se irrita” (1 Corintios 13,5) “que vuestro enojo no dure más allá de la puesta del sol…” (Efesios 4,26); “bendecid no maldigáis…” (Romanos 12,14) “procura practicar la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de todo corazón…” (2 Timoteo 2,22) “un siervo del Señor no debe ser buscapleitos, sino condescendiente con todos…”. No basta el no matarás, el “no’ a la injuria (es un estúpido, loco), o el “no” a la soberbia (“ponte de acuerdo con tu adversario..) o con el “no” a culpar a otro (si alguien tiene algo contra ti) se necesita el “sí” a los positivo, que impulsa a las bienaventuranzas a buscar y apoyar una “mayor justicia…”

ORA Y REFLEXIONA, repite y vive la Palabra: “Don de está el Espíritu del Señor hay libertad…” (2 Corintios 3,17)

ORACION
Te damos gracias, Señor de la luz y la belleza por revelarnos algo de tu belleza y esplendor en Jesucristo, tu Hijo. Sabemos todo lo que esperas de nosotros. Ayúdanos a vivir tu plan sobre nosotros para que nos convirtamos en alguna manera a imagen de Cristo, para la gloria y honor de tu nombre que ha sido pronunciado sobre nosotros. Amén

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