18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino, pues era sacerdote del «Dios Altísimo».
19 Melquisedec bendijo a Abram, diciendo: «Abram, bendito seas del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra.
20 Y bendito sea el Dios Altísimo, porque entregó a tus enemigos en tus manos.» Y Abram le dio la décima parte de todo lo que llevaba.
Salmo 110,1-4
1 Palabra del Señor a mi señor:
1 «¡Siéntate a mi derecha
1 y ve cómo hago de tus enemigos
1 la tarima de tus pies!»
2 Desde Sión extenderá el Señor
2 el cetro de tu mando:
2 domina en medio de tus enemigos.
3 «Tuyo es el principado
3 desde el día de tu nacimiento;
3 de mí en el monte sagrado tú has nacido,
3 como nace el rocío de la aurora».
4 Juró el Señor y no ha de retractarse:
4 «Tú eres para siempre sacerdote
4 a la manera de Melquisedec».
1 Corintios 11,23-26
Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan 24 y, después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.»
25 De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.»
26 Fíjense bien: cada vez que comen de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor hasta que venga.
Evangelio Lucas 9,11-17
En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios mientras devolvía la salud a los que necesitaban ser atendidos.
12 El día comenzaba a declinar. Los Doce se acercaron para decirle: «Despide a la gente para que se busquen alojamiento y comida en las aldeas y pueblecitos de los alrededores, porque aquí estamos lejos de todo.» 13 Jesús les contestó: «Denles ustedes mismos de comer.» Ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados. ¿O desearías, tal vez, que vayamos nosotros a comprar alimentos para todo este gentío?» 14 De hecho había unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípulos: «Hagan sentar a la gente en grupos de cincuenta.»
15 Así lo hicieron los discípulos, y todos se sentaron.
16 Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y se los entregó a sus discípulos para que los distribuyeran a la gente.
17 Todos comieron hasta saciarse. Después se recogieron los pedazos que habían sobrado, y llenaron doce canastos.

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