1) Dichosos aquellos a los que el Señor encuentre en vela y preparados.
a) La pascua, el acontecimiento ocurrió “en aquella noche inolvidable fue para los padres en la fe” un momento en el cual se pudo ver el futuro. Es decir lo que fue para unos (Israel) la vida y muerte para los otros (Egipto) es lo que repetidamente ha acontecido en la historia: el Señor salva el bien y la verdad de cada generación, siempre que se ponga en él la confianza activa; es por ello que esa noche no fue repentina, sino que fue “anunciada”, para estimular la alegría y la esperanza.
b) esta preparación no era otra cosa que la disposición que, cuando llegase el momento, de ser fieles a Dios y de llegar a participar de lo bueno y de lo difícil de vivir sin perder la esperanza puesto en acción por el Señor.
c) interesante es la idea del libro de la Sabiduría con el tema de la noche-de no certeza que vemos allí, es una viva imagen de lo que viene a ser el clima constante de la esperanza: un confiar aunque no se ve, pero un tener ya algo que “aclara” la situación personal y comunitaria: la luz de la Palabra, de la promesa del Señor.
2. Dichosos los que el Señor encuentra preparados y en vela. De nuevo el tema de la esperanza activa que se vive como una vigilancia nocturna. Una llamado a participar en el Éxodo liberador y definitivo de todo hombre. Se nos recuerda: un desprendimiento a todo lo que adormece la vida, y comienza con una “palabra de aliento al pequeño rebaño…”
1) se habla de la urgencia de la esperanza en tres parábolas, la del dueño que vuelve inesperadamente. Solo velando, viviendo de acuerdo a lo que se espera, se está en capacidad de tener parte en la alegría de la venida del Señor.
2) la parábola del ladrón que llega inesperadamente, lo inesperado y dramático de un ataque que cae sobre el ignorante e incauto, sobre uno que no espera la hora, el momento que puede ser “esta noche…”
3) la parábola del administrador infiel, que no sabe la serie de cuentas e informes que debe rendir. No se da cuenta que piensa que el señor tarda y no prepara a una conducta a pensar en lo que no es su propiedad.
Todas las parábolas suceden en el ambiente de la noche, sobre todo las dos primeras. Se vuelve a insistir en lo incierto, es el mundo alrededor donde debe brillar una fe que no se apaga sino que se convierte en esperanza activa. La voz del Señor marca la acción: 1) una actitud de apertura hacia los valores del Reino: la justicia, la paz, la solidaridad, la tolerancia, que fue lo que hizo el administrador fiel. 2) una actitud de rechazo, de las soluciones inmediatas de los grandes problemas de la existencia humana y cristiana en lo personal y lo social; la exclusión de toda violencia, de la corrupción, cosas que el administrador fiel no hizo.
La enseñanza se cierra con una grave expresión del Señor: al que mucho se le dio, mucho se le exigirá, una necesidad de llevar un conteo serio de las acciones en la vida, en el tiempo antes de su venida.
Todo esto nos lleva a una acción: redescubrir nuestro amor a Jesucristo como el motivo de nuestra perseverancia, de nuestra esperanza y entrega al Reino. Y a meditar sobre “la fe los mayores” como verdadero modelo de esperanza puesta a prueba, saliendo así de nuestro mundo demasiado personal.
Se nos invita a hacernos solidarios con quienes han perdido la actitud de fe y la esperanza, tal vez desanimados por nuestro poco testimonio.
ORACION
Te pedimos por nosotros, el pueblo bendecido por ti a través de Jesu-cristo, la luz que amanece, que has hecho brillar más allá de toda noche y todo temor. Amén

No hay comentarios.:
Publicar un comentario