Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 17 de agosto de 2007

HOMILIA Y ORACION

Tiempo Ordinario 2007

Los mensajeros del Dios de amor.

Ciertas tribus del norte de Escocia tienen un especial modo de llamar a la guerra. El mensajero llevaba una cruz chamuscada y manchada de de sangre El mensaje proclamaba el grito de batalla y el lugar de la reunión del líder con la gente.

Por supuesto que Josué nunca usó para convocar a las tribus, era más fácil llamar a las tribus a unirse a él. Y no era una reunión para la guerra; las batallas de la invasión descriptas en el libro de Jesús eran historia pasada. Dios habla a través de Josué. Y es el comienzo e la historiad e la salvación que son narradas, desde el llamado a Abrahán hasta el establecimiento en la tierra prometida. El Señor ha sido fiel a su parte de la alianza.

En el evangelio Jesús el cumplimiento definitivo de la alianza de Israel, es el que habla. El va a inaugurar la nueva y eterna alianza, y habla de la alianza como una alianza matrimonial La alianza de amor de Cristo y su Iglesia se vuelve una sacramento en la unión de la fidelidad de un matrimonio cristiano. Las parejas cristianas son mensajeros enviados por el Señor mismo. Ellos nos recuerdan que el amor es el supremo llamado. Y es un mensaje para nuestro tiempo.

Tres cosas tenemos que tener en la mente cuando abrimos el Antiguo Testamento: memoria, reconocimiento y gratuidad. En los libros del Antiguo Testamento se recuerda a menudo la historia del pueblo a partir de Abrahán, que es el padre de la fe y a través del cual se enlazar los hilos de la memoria. En la asamblea de Siquén cuando el pueblo ha entrado en la tierra prometida, se renueva de manera solemne la alianza con Yavé. Con una base ritual y antes de la renovada adhesión de fe de parte del pueblo, Josué traza las grandes líneas de la historia de Israel presidida siempre por la presencia del Señor; trasmite la memoria de las admirables obras realizadas por el Señor; en su nombre como una historia llevada a cabo por Dios mismo con sus siervos. Se trata de lo que Yavé está haciendo a lo largo de una peregrinación que arranca con los antepasados de Abrahán, hasta el presente, en el que se ven realizadas las promesas que le fueron hechas al amigo de Dios, el padre en la fe. A pinceladas breves pasan la historia de Abrahán Isaac y Jacob, la bajada a Egipto. Luego se recuerda lo maravilloso de la liberación de Egipto, siempre presente en la memoria como un acontecimiento clave de la historia de Dios con su pueblo, la entrada en la tierra prometida y las dificultades superadas contra los habitantes de esa tierra. Y se debe captar siempre como algo gratuito, todo esto es don de Dios, a fin de responder con una corazón repleto de gratitud. Con este sentimiento se concluye la profesión de fe, la memoria histórica de las obras de Dios. El pueblo tiene un tierra que no trabajado, habita ciudades que no edificado, come del fruto de viñas y olivos que no ha plantado (13). Todo es don de Dios.

En el evangelio vemos como no falta en la predicación de Jesús temas fundamentales de la vida. Jesús no rehúye la confrontación con la realidad humana sino que ilumina con nueva luz los puntos críticos de la vida de los hombres.

Es el caso del matrimonio en el proyecto original del Creador. Recuerda Jesús el relato fundacional del Génesis, recuerda la dualidad y la reciprocidad de la naturaleza humana creada por Dios en la pareja complementaria: “varón y hembra…” La pareja es signo de un don recíproco, manifestado en la unión conyugal, que se expresa en la entrega total de ambas personas una a la otra. Se trata de un proyecto de Dios que no puede separar el hombre. En la práctica es la afirmación del proyecto original de un matrimonio único e indisoluble.

En una sociedad machista ha hecho prevalecer sobre la debilidad de la mujer el repudio de ésta, como si sólo ella pudiera ser culpable. Jesús restablece el equilibrio de los derechos y los deberes entre hombre y mujer en el matrimonio. Pero al mismo tiempo, siendo él célibe, afirma que se puede optar por el celibato, no por comodidad para no tener problemas sino para dedicarse por completo al servicio del Reino. Pero Jesús afirma bien claro que esto es un don que viene del cielo.

Podemos unir los dos textos que pueden iluminar nuestra vida hoy, aquí y ahora, como decimos. Uno de los aspectos de la oración bíblica es el agradecimiento. Y eso provoca en el pueblo la alabanza de bendición, “decir bien de…” dirigida a Dios por sus beneficios. La oración judía es narrativa, cuenta la historia de Dios a través de la historia del hombre, a diferencia de la de los paganos que era interesada, una innovación para obtener beneficios. Para Israel rezar era poner ante su Señor y ante le pueblo las maravillas de Dios, las grandes obras realizadas por él. Que es lo que vemos en el texto del libro de Josué, hoy.

Y a partir de este principio de la bendición-acción de gracias podemos entender el texto del evangelio. El matrimonio y la virginidad son dos voaciones, dos proyectos de amor en el designio de Dios. Tanto uno como la otra no son opciones del hombre, sino proyecto de Dios. Más aún, son un poryecto complementario de dos vocaciones que, si fueran opción del hombre, serían dos deformaciones, sujetas a las veleidades. Así, quien vive la gracia matrimonio único e indisoluble, acepta y respeta la vocación del propio cónyuge. Y quien vive la virginidad por el Reino de Dios, no lleva a cabo una opción egoísta o se resigna a un vida de no poder amar. Viven todos, a partir de Dios, una opción de amor y servicio recíproco en la comunidad que Jesús vino a reunir. El mandato de Jesús: “El quiera venir conmigo que se niegue a sí mismo…” no se refiere a las vírgenes con exclusión de los casados, o a las viudas con exclusión de los que viven en matrimonio, o a los monjes y no a los casados, a los clérigos con exclusión de los laicos: se refiere a toda la Iglesia, todo el cuerpo y cada uno de sus miembros.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra “Porque es eterna su misericordia…” (Salmo 135)



ORACION

Padre, fuente de la vida y el amor, te rogamos por todas las parejas unidas por el sacramento de matrimonio. Que su matrimonio sea una bendición para ellos y todos los que ellos conocen. Que su vida te revele a ti, el Dios que es amor. Te lo pedimos por Cristo, el Señor.

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