Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 13 de agosto de 2007

HOMILIAS Y ORACION

Tiempo Ordinario 2007

Libres para dar.

La palabra “diezmo” viene de la palabra 10%. Mucho tiempo hace ya era la costumbre dar una décima parte de las entradas para el sostenimiento de la Iglesia y los sacerdotes. Originalmente recomendado por la Iglesia, el diezmo fue mandado por los gobiernos de una manera obligatoria. Esto es ajeno a nuestra costumbre de hoy, y podemos entender porqué una de las primeras normas de la Revolución Francesa fue abolir los diezmos a la Iglesia.

Pero el origen de los diezmos es bien antiguo, viene del Antiguo Testamento. Para el tiempo del Señor Jesús se reservaba para ciertos productos. El impuesto de que habla el evangelio era algo distinto, era la mitad de un shekel que se daba para mantener el templo de Jerusalén. Era recogido por hombres piadosos y enviados a Jerusalén. El Señor Jesús pagó este impuesto, para no ofender la piedad popular, con lo cual mostró gran sensibilidad. El amó el templo aunque estaba en contra de la manera cómo se realizaba el culto a Dios. Y tampoco estaba de acuerdo con este tipo de impuesto. Los israelitas eran los hijos de Dios, y no los súbditos de Dios. El Señor prefiere la donación voluntaria y no obligar al pueblo con un impuesto religioso y, no algo obligatorio. Tal es la libertad de los hijos de Dios. ¿Cuán generosos somos nosotros en sostener la iglesia local, la comunidad, la parroquia? Nadie tiene que saber lo que donamos, pero nuestra conciencia tiene que reflejar sobre esta situación de nuestro tiempo. Es una responsabilidad que todos tenemos.

El camino de la semana se nos abre con una lectura fuerte desde el punto de vista teológico (el como Dios ve la realidad) y espiritual Es el segundo discurso de Moisés al pueblo dedicado a confirmar la fidelidad al Señor. La primera parte del discurso de hoy resume, la parte central del discurso anterior: amar y servir a Dios con todo el corazón y con toda el alma y observar los mandamientos. Ahora al primer mandamiento, de amar a Dios y observar sus mandamientos, se añade, con toda lógica, el amor al prójimo. Y parte el discurso del amor que Dios tiene a todos.
Luego de una serie de títulos teológicos de Yavé: Dios de los dioses, Señor de los señores, Dios grande, fuerte y temible, aparece la afirmación de su amor universal, especial con los meneste-rosos: no hace acepción de personas, no acepta sobornos, hace justicia al huérfano y la viuda y ama al emigrante, dándole pan y vestidos (17-18) Salen a la luz tres pobrezas a las que Dios socorre con su benevolencia, los huérfanos, viudas y emigrantes. El comportamiento de Dios es una invitación para que el pueblo obre del mismo modo, manteniendo siempre vivo el recuerdo de cuanto Yavé ha hecho por Israel (19). Esta imitación del comportamiento de Yavé es expresión de una santidad histórica y social.

En el centro del discurso figura, una insinuación de gran valor teológico: no hay que hacer de la circuncisión, signo de la alianza, ni una ocasión de jactancia ni una práctica material que garantiza la pertenencia al Señor y al pueblo. Con una expresión, que se remonta más bien al tiempo de los profetas, se habla de la circuncisión del corazón (16), no hay que tener un corazón endurecido, sino un corazón de carne, limpio de toda superficialidad, siempre dispuesto a la alabanza al Señor y para mostrar ternura con los menesterosos.

EL relato del evangelio contiene un segundo anuncia de la futura y próxima pasión de Jesús. El Maestro se muestra siempre lúcidamente consciente de su destino, camina con los ojos abiertos a Jerusalén, es soberanamente libre en su cumplimiento de la voluntad del Padre. No puede decirse que la pasión haya sido para Jesús un incidente político pagado por su ingenuidad, o un fracaso anunciado. En el fondo, y no lo olvidemos, se encuentra siempre la perspectiva final de la resurrección, algo que los discípulos ni entienden ahora no entenderán después. No fueron capaces de esperar el tercer día.

Sobre este anuncio se inserta el episodio del impuesto al templo. El que es el verdadero templo de Dios, paga el impuesto. Pero manifiesta de un modo claro su poder, el hecho de que es el Hijo del Dios del templo. Pedro pesca un pez que tiene la moneda de plata en la boca. Con ella Pedro paga el impuesto al templo por él y por Jesús. Jesús manda también sobre la naturaleza y demuestra que vive en el templo del universo para alabanza del Padre. Y en un acto de solidaridad salda de manera abundante la deuda religiosa suya y la de sus discípulos, que son su propia familia.

Amar a Dios con todo el corazón significa entrar en comunión con sus sentimientos y sus afectos: amar lo que él ama y hacerlo con la pureza y gratuidad que es propia de su santidad. Esto es lo que entiende Israel como vimos en la primera lectura, siguiendo una lógica divina, la unidad de las dos tablas de la Ley, el amor a Dios y al prójimo, con una atención especial a los menesterosos. Debemos amar lo que Dios ama, nos educa en la fraternidad.

Jesús se identifica con Pedro porque considera a sus discípulos su grupo, familia y comunidad. Nos enseña a vivir esa fraternidad del corazón que va más allá de la sangre. El corazón circunciso es un corazón de carne viva, capaz de amor y servir como el corazón de Cristo. Se dice que de los tres principios expresados en la libertad, igualdad y fraternidad, el más difícil es el tercero. Tal vez porque exige toda la fuerza del evangelio, toda la entrega de la verdadera caridad cristiana. Cuando alguien está unido al prójimo está igualmente unido a Dios.

ORA Y REFLEXIONA: repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: “Recordad: A mí me lo habéis hecho…” (Mateo 25)
ORACION

Dios y Señor nuestro, no merecemos nada y sin embargo nos has dado todo. Ayúdanos a ser generosos en pensamiento, palabras y obras. Que nuestro amor a la Iglesia lo manifestemos con nuestra constante ayuda, y que lo hagamos por tu gloria y por el trabajo de tu Reino. Por Cristo, el Señor. Amén.

No hay comentarios.: