Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 18 de agosto de 2007

LECTURAS

Josué 24,14-29

Josué dijo al pueblo: ¡Ahora, pues, teman a Yavé! ¡Sírvanle con sinceridad y fidelidad! ¡Eliminen los dioses a los que sus padres sirvieron tanto más allá del Río como en Egipto, y sirvan a Yavé! Pero si no quieren servir a Yavé, elijan ahora a quién servirán: o bien a los dioses a los que sus padres sirvieron más allá del Río, o bien a los dioses de los amoreos en el país donde viven. Lo que es yo y mi familia serviremos a Yavé».
El pueblo respondió: «Por ningún motivo abandonaremos a Yavé para servir a otros dioses, porque Yavé, nuestro Dios, fue quien nos hizo subir con nuestros padres desde Egipto, y nos protegió a lo largo del camino por donde íbamos, y en medio de todos los pueblos por donde pasábamos. 18 Yavé fue quien expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos como también a los amorreos que vivían en este país. Serviremos pues a Yavé, él es nuestro Dios».
Entonces Josué dijo al pueblo: «¿Podrán ustedes servir a Yavé? Porque es un Dios santo, un Dios celoso; El no perdonaría las infidelidades y los pecados de ustedes. Si abandonan a Yavé para servir a dioses extranjeros, él también cambiará: les hará el mal y los exterminará después de haberles hecho el bien».
El pueblo dijo a Josué: «¡De ninguna manera! ¡Serviremos a Yavé!»
Entonces Josué les dijo: «Ustedes mismos son testigos que han escogido a Yavé y quieren servirlo». Le respondieron: «Somos testigos». «Pues bien, dijo José, boten ahora los dioses extranjeros que tienen entre ustedes y vuelvan su corazón hacia Yavé, el Dios de Israel».
El pueblo dijo a Josué: «Nosotros serviremos a Yavé y haremos caso a su palabra».
25 Ese día estableció Josué una alianza con el pueblo, le impuso un estatuto y una regla en Siquem.
Escribió todas esas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó una gran piedra y la puso debajo de la Encina que estaba en el santuario de Yavé.
Josué dijo entonces al pueblo: «Esta piedra atestiguará en contra de ustedes, porque escuchó todas las palabras que Yavé pronunció delante de nosotros. Servirá como testigo en contra de ustedes, para impedirles que renieguen de su Dios».
Después Josué mandó de vuelta al pueblo, a cada uno a su posesión.
Josué, hijo de Nun, servidor de Yavé, murió después de eso, a la edad de ciento diez años.

Salmo 15,1-2,5,7-8,11

Guárdame, oh Dios, pues me refugio en ti. Yo le he dicho: «Tú eres mi Señor, no hay dicha para mí fuera de ti.
El Señor es la herencia que me toca y mi buena suerte: ¡guárdame mi parte! Yo bendigo al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye mi conciencia. Ante mí tengo siempre al Señor, porque está a mi derecha jamás vacilaré.
Me enseñarás la senda de la vida, gozos y plenitud en tu presencia, delicias para siempre a tu derecha.

Mateo 19,13-15

Entonces trajeron a Jesús algunos niños para que les impusiera las manos y rezara por ellos. Pero los discípulos los recibían muy mal.
Jesús les dijo: «Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mí: el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.»
Jesús les impuso las manos y continuó su camino.

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