Éxodo 40,16-21,34-36
Moisés hizo todo según lo que Yavé le había mandado. Así lo hizo. En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, alzaron la Morada. Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tablones, puso los travesaños y erigió sus columnas. Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yavé había mandado a Moisés. Luego tomó el Testimonio y lo puso en el arca, puso al arca las varas y sobre ella colocó el Lugar del Perdón en la parte superior.
Llevó entonces el arca a la Morada, colgó la cortina y cubrió así el arca de la Alianza, como Yavé había mandado a Moisés.
Siempre que entraban en la Tienda del encuentro y siempre que se acercaban al altar se lavaban, como Yavé había mandado a Moisés. Por fin, dispuso el atrio que rodeaba el Santuario y el altar y colgó la cortina a la entrada del atrio. Así Moisés terminó todas las obras.
Entonces la Nube vino a cubrir la Tienda del encuentro y la Gloria de Yavé llenó la Morada.
Moisés ya no podía entrar en la Tienda del encuentro, pues la Nube descansaba sobre ella y la Gloria de Yavé llenaba la Morada.
A lo largo de su trayecto, los hijos de Israel se ponían en marcha en cuanto la Nube se elevaba de encima de la Morada. Pero mientras la Nube no se elevaba, ellos no se movían y esperaban el día en que de nuevo se elevara. Porque la Nube de Yavé descansaba sobre la Morada durante el día a la vista de todo el pueblo de Israel, y durante la noche se veía fuego en ella. Así sucedió a lo largo de su trayecto.
Salmo 83,3-6,8,11
Hasta el pajarillo encuentra casa,
y la alondra un nido, donde dejar sus polluelos:
cerca de tus altares, Señor Sabaot,
¡oh mi Rey y mi Dios!
Felices los que habitan en tu casa,
se quedarán allí para alabarte.
pasan por las murallas una a una,
hasta presentarse a Dios en Sión.
Vale por mil un día en tus atrios,
y prefiero quedarme en el umbral,
delante de la casa de mi Dios
antes que compartir la casa del malvado.
Mateo 13,47-53
En aquel tiempo Jesús dijo a la gente: Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: una red que se ha echado al mar y que recoge peces de todas clases. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, escogen los peces buenos, los echan en canastos y tiran los que no sirven. Así pasará al final de los tiempos: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los buenos
y los arrojarán al horno ardiente. Allí será el llorar y el rechinar de dientes.»
Preguntó Jesús: «¿Han entendido ustedes todas estas cosas?» Ellos le respondieron: «Sí.» Entonces Jesús dijo: «Está bien: cuando un maestro en religión ha sido instruido sobre el Reino de los Cielos, se parece a un padre de familia que siempre saca de sus armarios cosas nuevas y viejas.»
Cuando Jesús terminó de decir estas parábolas, se fue de allí.

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